Las moscas son repugnantes. Y ellas no lo saben


¡Puñeteras molestonas!

Revoloteáis por encima de mi cara para darme asco o para anunciarme que me queréis comer crudo.

No lo sé.

Pero os advierto, y por última vez.

¡Estoy sordo! no escucho vuestro zumbido ni aleteo, solo me molesta vuestra presencia.

Y aunque ya me he dado cuenta de que no soy capaz de cazaros con la mano como hacía de niño…

…me he comprado un bote de asco que chufla un apestoso componente que me da repelús repugnante. 

¡Prepararos! aunque…

Me han dicho que en los últimos meses os alimentáis con estos spray… ¡malditas moscas!