Jill Freedman y sus fotografías de New York



En los años 70 y 80 del siglo XX la ciudad de New York estaba en plena ebullición de cambios, de violencia, de barrios pobres que parecían adueñarse de todo lo que representaba el capitalismo salvaje, desde la delincuencia ante la pobreza a los guiños que tenían que hacer ante la enorme diferencia social entre clases económicas con las que tenían que convivir sus habitantes.

La fotógrafa Jill Freedman supo captar en las calles esa esencia vital de unos años muy convulsos y con sus fotografías publicó un libro titulado Policías Callejeros (Street Cops). Se puso a viajar con estos policías de dos Distritos de New York, para seguirles en su trabajo y fotografiar los momentos de más tensión o de curiosidad social. 

Sus fotografías son sobre todo de personas que estaban en situaciones complejas, difíciles, y de policías que tenían que intentar entender todo aquello y cumplir con las órdenes que recibían. No solo era violencia de sangre, sino sobre todo violencia de derechos civiles, de pobreza, donde las relaciones entre personas, unos con uniforma oficial y otros con uniforma de pobreza, se mezclaban y se tenían que comprender muchas veces.