Sola y rodeada. Pero todo es mentira


Mirar a una esquina es olvidarse de las otras.

Mirar abajo es olvidarse de arriba.

No mirar es imposible.

Sentirse rodeada de la nada es casi peor que sentirse rodeada de todo.

Uno es tan grande o tan pequeño según sea la mirada de lo que nos rodea. 

Los tamaños son relativos, dependen de los entornos.

Y al llegar a la pared del final, ella se volvió y nos miró a los espectadores, descubriendo que había salida, aunque la tapáramos nosotros.

Se sintió mucho mejor.