Los pimientos rojos son humanos ajados


Los pimientos rojos se quedan sequitos tras el paso del aire por sus caras. Se van arrugando, pierden la carne, les aparecen manchas y se encogen y tuercen. Lo sabemos todos.

Lo que no me habían dicho a mi… ya perdonaréis…, es que me iba a ir convirtiendo en un pimiento rojo con el rabo seco y sin color. Y que me iban a dejar colgado en una pared esperando que me quede “pa ya”. 

¿Para qué coño me han puesto el enchufe a mi vera? ¿Por si paso frío y me quiero poner la estufa?