Tacones no tan lejanos, para recordar


Cuando el tiempo vence la resistencia de la frescura y la vida, cuando se empieza a torcer la vitalidad y se nos van cayendo las hojas de la vida poco a poco, siempre nos quedará en el recuerdo aquellos pasos insinuantes que dimos por los caminos, olvidándonos que algún otro día y sin casi darnos cuenta, nos convertiríamos en hojas secas.

Siempre nos quedarán los buenos recuerdos, mientras haya memoria.