Somos unos retorcidos. Y caeremos al suelo ya doblados


Somos unos pequeños retorcidos, buscamos la vuelta para encontrar el punto débil de los otros y el fuerte para nosotros. Nos importa menos la salvación que el poder entrar y arañar.

Por muy erguidos que nos creamos, todo es cuestión de edad. Al final se nos curvará la figura y nos delatarán las heridas sufridas.

Y para entonces, ya habremos quedado en el suelo, y si hemos sido unos retorcidos, nadie nos vendrá a rascar las heridas.