Para sobrevivir, tampoco el tamaño importa


Tampoco el tamaño importa cuando hablamos de la vida paseante por la vida. Somos diminutos pero no lo sabemos, somos microscópicos para los que nos rodean desde otros espacios. Nuestro tamaño depende del tamaño del que nos observa.

La ventaja de no saberlo, es que así no nos sentimos tristes ante la incapacidad para resolver las realidades que no nos gustan.

Pero tranquilos, que tampoco nadie nos va a sacar del entuerto. Todos preferimos seguir siendo felices en el engaño. Yo soy el más pequeño de todos vosotros.