Es muy cómodo dejarse engañar. Y agradecido


No hay que engañarse, no es necesario, pues simplemente ya venimos engañados de fábrica y nos continuan engañando un poco todos los días. Poco, levemente para no levantar sospechas. Pero sin darnos cuenta, nos convertimos en especies incapaces de salir de la cueva de las mentiras prefabricadas para nosotros. Es muy cómodo dejarse engañar.