Tampoco a mi me había cazado. Tuve miedo


Y se puso a mirarme de repente, y no pudimos apartarnos la mirada. Ni ella ni yo. Noté que era como si te quisiera contar una historia desde la pared que yo no entendía. Mezcla de soledad y tristeza con algunos toques de amor escondido, me quedé con su cara pero no pudo hacer mucho más. 

Al irme noté que empezó a cerrar los ojos levemente, hacia una tristeza mayor. Tampoco a mi me había cazado. No me pudo explicar nada más.