El color puede saturar nuestras selecciones


Puede la saturación de color marearnos, entorpecer nuestros entendimientos visuales, no saber bien qué estamos viendo ni por qué estamos mirando. El color debe tener su espacio, pero sin saturar excesivamente, pues entonces nos confunde y no somos capaces de ver lo necesario, no sabemos fijarnos en nada en concreto.