Una antiutopía es indeseable, pero puede ser posible

Una antiutopía es indeseable, pero puede ser posible. Ante una sociedad vieja, cansada, agotada, tal vez los que nos quieran mandar desde arriba, fuera de nuestras cabezas pero por encima de nuestras cabezas, quieran que seamos útiles… para ellos. Y ante eso deben obligarnos a leer, a estar rodeados de libros.

Nos podemos ver con los cachivaches de los andadores, sentados ya agotados ante la vida, y en cambio rodeados de libros elegidos por los que saben elegir para sus beneficios, y obligados a tener que pensar. Nada hay peor que ser obligados a pensar de forma programada.

Y siempre vigilados por el ojo metálico al que no se le escapa ni una. Además de abrir el libro y disimular como que lees, debes aprender lo que te digas que leas. Aunque llevas taca taca.