Un muerto también puede ser bello, depende del contraste


Cadáveres naturales de un verano que se inicia. Muertos erguidos que aguantan los soplos del aire para que no se les desarmen sus huesos vegetales. En cuanto se caiga uno se desarma todo el esqueleto y ya nadie los podrá contemplar con asco. Parecen molestar, pues los muertos siempre molestan, pero no siempre es así. Un muerto también puede ser bello.