Como niños a los que proteger o engañar. Puro teatro de Ópera


En la ópera intervienen muchas teclas y nunca hay un exceso de ellas. Se necesitan las unas a las otras. Todo parece saturado en la ópera, todo semeja a una vida comprimida llena de indicaciones que pasan desapercibidas. Pero el resultado sale bien pues no se nota que todo aquello es falso, puro teatro.

El número de indicaciones de esta estación de Metro es tan excesivo que casi tapan la mirada hacia las personas. Llenan un paisaje de indicaciones y anuncios con mensajes que ya nadie atiende a nadie. Incluso nadie quiere ver a nadie. Todos vivimos ensimismados pero a la vez rodeados de indicaciones como niños a los que proteger o engañar.