¿Sabemos mirar bien a la hora de hacer una fotografía?


Vamos a imaginarnos en una ciudad nueva, en una plaza urbana llena de gente, de carteles luminosos, de edificios que no conocemos, de arquitectura distinta a la nuestra, de un idioma que no conocemos en la cartelería que anuncia los productos. Todo es nuevo, los item que tenemos que analizar son muchos y muy diferentes. Casi nos cansamos solo de mirar. Y efectivamente, nos estamos cansando solo de mirar y descifrar lo que nos rodea.

Es imposible intentar descifrar todo lo que vemos, lo que miramos más bien. Tenemos que seleccionar.

Os propongo un ejercicio. Hacer una fotografía de la escena, hacer diez fotografías de la plaza o del mercado o de la calle desde distintos ángulos. Y una vez en vuestra zona de confort, en vuestro domicilio habitual, repasar las imágenes. Encontrarás decenas de elementos que NO HABÍAS VISTO. O no. Depende de lo entrenado que estés para mirar y ver. 

No todos los que hagamos este ejercicio habremos visto lo mismo, aunque todos hayamos mirado lo mismo. Cada uno de nosotros como hemos tenido que seleccionar qué somos capaces de ver, habremos obviado muchos elementos, distintos entre personas. Y con calma, dedicando unos segundo desde la tranquilidad, veremos entonces ya sí, escenas o encuadres o miradas que se nos han escapado.

El artista, sobre todo en este caso el artista fotógrafo, como ya está entrenado para la caza de escenas, habría visto más que nosotros. Incluso habría sabido girarse, acercarse, moverse, alejarse para pillar el mejor punto de vista de cada obra que ahora nosotros desde la calma intuimos. Pero ya no existen. Incluso allí mismo, en ese instante en que hicimos la fotografía, aquella escena duró unos pocos segundos. O sabemos verla en el acto o se transforma. 

La realidad de algo solo es captada si le prestamos atención, y en el Arte eso es todavía más contundente, pues viene cifrado y hay que descifrarlo. 


Esta señora nunca pudo imaginar que la cazaríamos con su comida de media mañana y la estaríamos utilizando como ejemplo de lo que miramos y lo que vemos, entre lo que sucede y lo que seleccionamos.