Posiblemente un atracador que se quedó tieso en su trabajo


Cuando algo se descuajerinza se queda como desmontado, a trozos, desvencijado que es otra de esas palabras que ya no utilizamos. En Aragón decimos mucho mas descuajeringar que descuajaringar pero es lo mismo, o no es nada o es que yo lo digo familiarmente mal. 

Estos señores de la imagen están ya como destrozados por el paso del tiempo, rotos a cachos, conservando la gallardía de estar de pie simplemente porque no pueden caerse al suelo mas que convertidos en polvo de trozos. No debemos olvidar que el polvo también son trozos, todo depende de lo que nos acerquemos a verlo. 

Es posible que el destrozado de la izquierda quisiera atracar al de la derecha, pero este con su gesto claro de que no tenía ni una pela, lo haya dejado en su momento como congelado y ya nadie supiera qué hacer. Una escena anclada en la pared, esperando a que poco a poco se fuera cayendo por su propio peso. Como la vida misma.