No nos obliga a mirar nada, pues ya miramos todo


Es imposible observar 253 ventanitas de color a la vez, es incluso insufrible que te hagan un pase de 253 diapositivas pues eso ya además de viejuno está Gagá. No es lógico, queda mucho mejor un cortometraje con giros y movimientos atractivos. Pero si juntamos las 253 ventanitas dentro de una ventana de verdad podemos tener otro punto de vista. Queda algo más magro todo.

Colores, luces que salen para pillarnos, y sin que nos obligue eso a mirar nada pues ya miramos todo. La ventaja de tener enfrente excesivas posibilidades es que no tenemos que elegir ninguna ni quedarnos fijo ante ellas para decidir. Se ven en conjunto y se aplaude todo. Aunque la inmensa mayoría ni las has visto, aunque parezca que las hayas mirado.

Deberíamos prohibirnos los espejos, por salud y por edad


Como todos nos vamos transformando poco a poco en nada, llegamos a un punto en que realidad somos ya basuras. Humanas… pero basuras al final. Así que llegados a ese punto nos vemos deformados, sin color, rayados, como pegados contra la pared a modo de chicle excesivamente chupado. Resultamos irreconocibles, pero vamos manteniendo la cara aunque se nos vaya cayendo a pedazos el rostro.

Es imprescindible a partir de ciertas edades tirar todos los espejos de casa. Que sean los demás los que te vean hecho una mierda, que se jodan ellos, pero no tú. Queda prohibido mirarse al espejo, pues eso jode mucho. 

Realmente si no hubiera espejos de ningún tipo… ¿cómo nos reconoceríamos? Nos veríamos envejecer mucho más dulcemente. 

Posiblemente un atracador que se quedó tieso en su trabajo


Cuando algo se descuajerinza se queda como desmontado, a trozos, desvencijado que es otra de esas palabras que ya no utilizamos. En Aragón decimos mucho mas descuajeringar que descuajaringar pero es lo mismo, o no es nada o es que yo lo digo familiarmente mal. 

Estos señores de la imagen están ya como destrozados por el paso del tiempo, rotos a cachos, conservando la gallardía de estar de pie simplemente porque no pueden caerse al suelo mas que convertidos en polvo de trozos. No debemos olvidar que el polvo también son trozos, todo depende de lo que nos acerquemos a verlo. 

Es posible que el destrozado de la izquierda quisiera atracar al de la derecha, pero este con su gesto claro de que no tenía ni una pela, lo haya dejado en su momento como congelado y ya nadie supiera qué hacer. Una escena anclada en la pared, esperando a que poco a poco se fuera cayendo por su propio peso. Como la vida misma.

Tres clases de manchas muy limpias


A veces las mancha no se van, no se quitan, permanecen mucho tiempo pues no hay quitamanchas que pueda con ellas. Se les llama manchas persistentes. 

Hay veces, incluso, que las manchas tienen sentido, están por algún motivo, sirven para un cometido. Se les llama manchas persistentes.

Incluso hay manchas que no son manchas, que lo parecen pero es porque nos acercamos demasiado a ellas. Se les llama manchas falsas.

Maderos rotos que ya no quieren ser ni madera


Maderos rotos, maderos que no se quiere ir ni tampoco morir. Maderos de madera.

Maderos de formas, de casi colores, de grises muertos, de nada y de todo.

Maderos que no quieren ya nada que no sea descansar. 

Hay que dejar en paz a estos maderos para que se vayas escapando poco a poco. ¡Qué más nos da si están jodidos y rotos!

Simplemente restos de maderos. O ni eso.

Retener al espectador un tiempo mas largo es importante


Sorprendernos al mirar nos lleva a volver a mirar. Si algo nos hace dudar, no es pasajero, nos vuelve a la duda y a que le prestemos un poco más de atención. Si se sale de lo habitual, no lo admitimos en ese microsegundo de la normalidad, entendemos que no es lo que esperábamos e intentamos entenderlo. Lo estamos viendo bien, es que simplemente el objeto se nos está mostrando mal. Pero es una manera de atrapar al espectador, de retenerlo algún tiempo más. 

El Arte de Provocar es una postura, una decisión. The Art of Provocation is a posture, a decision.


Este cuervo alemán, de Berlín, se vino hacia mí. No llevaba un gran objetivo, es acercamiento de verdad. No es tontería inventada, es simplemente chulería de parque urbano. Si yo le molesto, él viene y me molesta a mí, pero posiblemente con peores picos que los míos. No era un cuervo joven, sabía lo que hacía, sabía defenderse provocando. Pero yo no le hice nada que no fuera acercarme un poco para hacerle unas fotografías. Pero el cuervo se lo tomó muy en serio.

Aproveché y le disparé varias instantáneas contra el pecho y me lo llevé vivo a mi casa. Aun lo tengo y ya han pasado unos años. En un disco duro portátil lo conservo, sí. 

Él es posible que ya no vuele aunque solo han pasado 4 años de aquello y los cuervos viven una década, pero ya estaba curtido de muchos vuelos. 

Hoy me he acordado de él memorizando que iba yo en un viaje organizado de los que no te dejan tiempo ni para ver cuervos. Así que siempre tengo que ir con la cámara desenfundada, como si fuera chino. 

Ahora ya no existen los viajes organizados. O los desorganizados tampoco. Puta pandemia.

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This German crow from Berlin came to me. He did not have a great camera goal, it is a real approach. It is not made up nonsense, it is simply urban park cocky. If I annoy him, he comes and annoys me, but possibly with worse spikes than mine. He was not a young raven, he knew what he was doing, he knew how to defend himself by provoking. But I didn't do anything to him other than to get a little closer to take some pictures. But the raven took it very seriously.

I took advantage of it and shot several snapshots at his chest and took him home alive. I still have it and it's been a few years. I keep it on a portable hard drive, yes.

He may no longer fly, although it has only been 4 years since that and crows live for a decade, but he was already hardened from many flights.

Today I remembered him by memorizing that I was going on an organized trip that doesn't even leave you time to see crows. So I always have to go with the camera in hand, as if I were Chinese.

Now there are no more organized trips. And the disorganized ones either. Rubbish pandemic.

Si una flor sabe aguantar un mal día… ¿por qué nosotros no sabemos?


Una flor de lluvia es una flor que tiene que aguantar sin paraguas los chaparrones de los abriles lluviosos. Se moja y se seca. Punto. No se queja. Se moja y se seca. Y sabe que esto es así desde siempre y no por ello se sienta mal pues entra dentro de lo normal que haya días buenos y días peores, contratiempos y día nublados. Si una flor sabe aguantar un mal día… ¿por qué nosotros no sabemos?

Un músico alemán que respetaba a los pájaros


La música es Arte y si es callejera es Street Art tan efímera como una pintada en un muro o el poema de un trovador. Este señor estaba en Alemania recreando en un parque el momento; allí donde no eran capaces de llegar los pájaros tal vez entumecidas por el frío de un marzo tonto. 

Todos estaban de acuerdo, aquella esquina era del músico y el reto del parque era de los pájaros. Y todos se respetaban. Si nos fijamos en los detalles el de las pinzas de tender ropa para separar las partituras es de lo más hermoso que he visto junto a la cajita para recoger su sueldo.

¿Nos sustituirá el cristal o ya está viejo esperando su relevo?


El cristal contra la piedra. Lo nuevo detrás de lo viejo. ¿Quién puede más el cristal limpio y reluciente o la piedra señorial y llena de años? Luz y poso. Finura o contundencia. 

No sé si al final se podrá elegir o es cuestión de tiempo, pero ahora el contraste es una forma de entender que siempre lo nuevo viene a sustituir de forma lenta pero imparable a lo anterior, a lo antiguo.

¿Tras el cristal vendrá el plástico o serán materiales de mezcla, nuevos y curiosos?

¿Nosotros somos el reflejo de alguien? ¿Nosotros somos nosotros?


Todos los reflejos son iguales, sorprendentes y distorsionadores de la verdad. Es decir, si nosotros nos vemos reflejados no somos nosotros sino nuestra mentira.

Estas mentiras llenas de colores son de New York, así que todavía nos las tenemos que creer menos, pues son de muy lejos. Aunque parezcan tan rectas como en cualquier lugar del mundo.

Ver lo reflejado es no ver lo real, lo que contiene la verdad, el lienzo sobre el que se refleja lo de enfrente. Pero si te das la vuelta verás reflejado el edificio que sirve de lienzo, sobre el edificio reflejado en el lienzo de enfrente. No somos nada, todo es cuestión de cambiar el punto de vista, de girarnos un poco.

Lo joven sustituye a lo viejo. Es cuestión de tiempo para todos


Si juntamos en la misma mirada los viejo y lo nuevo, la juventud y la ancianidad, resulta chocante el contraste y algo penoso los condicionantes de los cambios del tiempo. Todos evolucionamos, nos izamos los unos sobre los otros tapando las luces y abriendo sombras. 

Algo sobrevivirá, otro tiempo se irá haciendo viejo poco a poco. No nos podemos imaginar qué sustituirá a la juventud de cristal y acero, pero en 100 años todos calvos incluidos esos edificios tan novedosos. 

Tic, tac, tic, tac. Los tiempos ya se están moviendo para la gallardía de lo joven.

Estación Central de New York en 1930 por Hal Morey


Hay fotografías icónicas que han marcado parte de nuestra historia, imágenes que muchos recordamos con el lujo de saber que han ido marcando modos y formas del Arte Fotográfico, pero también la propia historia de las naciones, de los lugares. Esta imagen del fotógrafo Hal Morey del que no tenemos casi datos se hizo entre diciembre de 1929 y enero de 1930 pues tampoco hay seguridad sobre la fecha. Muestra el patio central de la Estación Central de New York con unas luces maravillosas que crean un ambiente tenebroso pues eran años muy duros de una depresión económica que hundía sociedades.

Hoy la Estación Central de New York está casi igual, esta misma fotografía se podría hacer de nuevo con pocos cambios, retirando tal vez el logo de Apple de su tienda que está al fondo de las escaleras de la derecha, pero el reloj central se mantiene como se mantienen las taquillas.

Pero sería imposible lograr la iluminación natural. Que es el alma de la fotografía que vemos. Hoy los grandes edificios que rodean a la Estación Central son muy altos y no dejan entrar la luz por sus vidrieras. Podríamos hacer lo fácil, pero no lograr que la iluminación natural del sol penetrara en esta sala impresionante.



Flor de terciopelo para hacerse un mini abrigo


¿Puede ser el terciopelo algo natural? ¿Podría la naturaleza crear terciopelo suave y peludo, capaz incluso de que tras la lluvia quedaran huellas en su piel? ¿Existen flores que quieran imitar las telas artificiales o es al revés, que hemos sido capaces de inventar telas que imiten a la naturaleza? ¿Da pelusa tocar suavemente la superficie de una flor de terciopelo? 

Antes de nacer, las flores ya son hermosas


Las flores sin salir también tienen un encanto especial pues nos muestran los esfuerzos que hay que realizar para poderse mostrar con toda su belleza. Empujar para abrirse camino, para desplegar sus colores, para ocupar sus espacios en ramilletes. Es un simple geranio, pero es simple por la abundancia de ellos en España. De entrada tan sencillo no será cuando se llena de pelillos para defenderse de quien ose sin muchas fuerzas penetran antes de nacer.

Cebollino en flor para una mañana de abril


Un poco de cebollino en las ensaladas va muy bien, y en los guisos pochados, y para adornar, y para dejarse fotografiar. El cebollino es un buen amigo que incluso da flores y por ello semillas para poder seguir teniendo mas cebollino. Nadie diría que una humilde planta puede ser tan graciosa.

No dispares en blanco y negro, revela digitalmente con posterioridad


A la hora de convertir o de tener una imagen en blanco y negro tenemos casi infinitas posibilidades en ese cambio, en esa transformación del color total hacia el único color que no siempre tiene que ser negro. Nunca debemos disparar la fotografía en modo blanco y negro aunque lo permita nuestra cámara fotográfica, pues estamos dejando en manos de sus procesos de inteligencia artificial esa transformación. Luego en nuestro laboratorio digital es donde según los colores, el contraste, la fuerza que deseemos dar a la imagen, cuando debemos cambiar el modo para adaptarlo a nuestros deseos.

Podemos dar más o menos importancia a unos colores de la imagen, pero también podríamos cambiar e intercalar partes de los canales, modificar contrastes, tonos o detalles o virar el resultado final hasta obtener lo que buscamos. Incluso podemos realizar varios cambios distintos y decidir al final cuál es el que se adapta más a lo que buscamos. 

Y además al disparar en color siempre nos queda el disparo básico o maestro, para seguir diciendo sobre sus posibilidades de color o de fuerza.

El ejemplo de arriba ha sido elegido con muy pocos colores para que observemos que incluso en estos casos se pueden lograr con simplemente el cambio de modo, muchas variables posibles.

Todos tenemos escamas. Incluso los árboles y los peces


Si nos miráramos de cerca, muy de cerca, nos pareceríamos a las pieles de los árboles viejos, llenos de escamas que se nos caen, de pieles secas por la vida, de tonos amarronados y llenos de granos sin vida pero no muertos pues siguen creciendo. 

Las escamas son productos de las tormentas de la vida, y siempre molestan. Pero no hay que quitarlas pues dan personalidad. Una persona sin escamas ni arrugas en su interior es una persona vacía de pasado.

Vamos a crear un secreto y vamos a conservarlo secreto


Esta puerta, atrancada como casi todas, encierra un secreto. Enorme (o no) secreto que permanecerá siendo secreto para siempre. No sabemos qué hay dentro de ella, y no lo sabremos nunca pues no la pensamos abrir. Y además tampoco os voy a decir dónde está la puerta, para que nadie intente abrirla. Por eso y sin que la puerta se entere, hemos creado un secreto de la nada. Algo que existe pero que no sabemos ni vamos a poder saber nunca. 

Es posible que el secreto sea grande pero vacuo, idiota. Es posible. Pero no se trataba de crear un secreto importante sino simplemente un secreto pequeñito. Así de fácil es. Aunque sea un secreto que no interese a nadie. Pero… aunque no os interese, seguirá siendo un secreto. ¿No os pica un poco la curiosidad?

Nota.: La fotografía es de Luis Iribarren

Las paredes son color, formas, palabras, sueños


Con las paredes también se puede escribir, crear grafismos, casi morse. Palito, puntito, puntito, puntito, palito. 

Con la paredes se puede recordar, pues fueron contenedores de sueños, de vivencias, de tiempos y espacios vitales.

Con las paredes se puede aprender a contemplar en silencio que todos somos cáscaras de sustancias que vamos perdiendo hasta quedarnos secos. Aunque durante unos años nos quedará el color.

Una serpiente no venenosa que se mueve muy poco


Las paredes son los lienzos del presente, las hojas vacías sobre las que depositar las nuevas serpientes del verano. Las paredes son los lienzos gratuitos sobre los que practicar nuevas técnicas de Street Art sabiendo que durarán menos que la propia pared. Esta cobra es de New York, unos rasgos lineales que juegan con la ambivalencia. Está preparada para pasar desapercibida, para que no la veamos al pasar, y así su amenaza, pequeña, sea algo mayor. No pica, no muerde, pero se fija en todo.

Cuidados al enfrentarte a una puerta desconocida


No hay que apoyarse en la puerta, nunca hay que apoyarse en sitios más flojos que uno mismo, con menos confianza que tu propia seguridad personal. ¿Te apoyarías sobre mi, sin conocerme? Pues sobre la puerta tampoco. 

Las puertas exteriores cuando llueve fuera se llenan de gotas de cielo. Le llamamos agua para disimular pero en realidad es puré de cielo. Lo que nos cubre la cabeza es eso, así que si quieres ir al cielo, no reces mucho y aprende a nadar.

Si te sientes agobiado al estar dentro de una puerta con muchas personas, prueba a salir. Si fuera hace frío, llueve o tienen que andar mucho hasta buscar refugio, inténtalo. ¡Entra y relájate! Pero sin respirar profundamente, pues el aire ya viene respirado de fábrica.

El vuelo icónico de una mariposa mostrando la soledad de las personas mayores


El fotógrafo de Dinamarca Mads Nissen ha ganado el Premio World Press Photo 2021 con esta imagen que titula "El Primer Abrazo" y nos muestra a una anciana y una enfermera abrazándose con todos los añadidos para no tocarse en una Residencia para Personas Mayores de Sao Paulo en Brasil. Soledad parcialmente resuelta con el contacto humano aunque sea a través de la separación de los plásticos defensivos. 

La imagen se tomó en agosto de 2021 y nos muestra a una anciana de 85 años del Hogar para Mayores Viva Bem y enseña la primera caricia en cinco meses que recibía la anciana. El Premio World Press Photo se entrega y organiza en Amsterdam para premiar en diversas categorías las fotografías que más reflejan el año en sus distintos apartados.

Esta imagen, como muy bien han señalado desde el jurado, refleja entre otros motivos ese amor extraño entre dos personas pero a su vez el vuelo icónico de una mariposa amarilla que quiere recobrar la libertad y volar por sí sola. Ha sido un año muy duro de soledad para muchas personas mayores, y es complicado reflejar tanto sufrimiento interno en una imagen, pero esta se acerca mucho a eso.

Un New York algo horizontal dentro de su verticalidad

 

Todas las ciudades tienen muchos puntos de vista, todas son conocidas por los más fáciles, pero en todas ellas hay espacios y miradas que se salen ligeramente (o incluso profundamente) de lo habitual. Buscar o provocar estos puntos de vista es labor del fotógrafo que no siempre tiene que ser postalero en sus trabajos de mostrar lo que él ve. Un poco de composición, un punto de vista no habitual, ayudan a creer que siendo es lo mismo, es algo diferente. 

El que no viaja es porque no quiere. Te dejan bajar a la calle e ir a la esquina

No me quiero ir a ningún lugar, me lo prohiben y me lo prohibo yo. Pero mientras tanto y para disimular me envuelvo de regalo, me rodeo de maletas vacías, miro programas de viajes y cuando me canso, me pongo a llorar. Viajar es escapar, es ir de caza, es salir. Sobre todo es salir. Así que me voy al barrio de al lado pero con el sombrero de los viajes y con dos maletas.. Me doy una vuelta por sus calles mirando escaparates y me vuelvo a casa por el camino más largo para que así me dure más el viaje.



Ángel Duerto Oteo y sus oscuridades fotográficas


El fotógrafo aragonés Ángel Duerto Oteo sabía trabajar las oscuridades como nadie en aquellos años de trabajo intenso. Trabajaba más con los negros que con la luces, más escondiendo lo superfluo que mostrando lo importante, que salía él (ello) solo en contraste con la oscuridad que lo envolvía. 

Esta obra que dejo es de la época del Grupo Cierzo, de una exposición del año 1986. Tampoco han cambiado tanto las formas de ver el Arte Fotográfico, pues estamos hablando ya de hace 35 años y de Fotografía analógica.

¿Sirve esta imagen de Tokio como ejemplo artístico?


El fotógrafo viajero Ruben PR @Atrus nos envía esta imagen suya que ha titulado: "Mañana lluviosa en las callejuelas del Yokochō". Él mismo nos indica que es una imagen tomada en el barrio de Yokochō que traducido sería El Callejón de los Recuerdos, aunque en Tokio se le conoce más por el nombre de El Callejón del Pis. 

Y nos advierte de que es una fotografía tomada con su teléfono y a la que le ha ido aplicando varios filtros. Seleccionados por él mismo, no de forma aleatoria. Viendo el resultado final, hay que añadir algo más de comentario. Y eso tiene que ver con dos cuestiones técnicas que ahora están muy en boca de todos los fotógrafos.

¿Son válidas las fotografías realizadas con un teléfono móvil? ¿Tienen sentido artístico si no están realizadas con una réflex y un cajón de objetivos? Aquí la respuesta es contundente. La cámara no es más que una herramienta. El oficio, la sensibilidad, la vista que sabe ver se lleva o no se lleva. No depende de la herramienta. Tampoco depende de esta ni el encuadre, ni el diafragma o la velocidad. Todo eso depende de la persona.

La segunda cuestión es: ¿Sirve de ejemplo final el que se hayan aplicado varios filtros hasta casi destrozar una imagen? Y aquí volvemos a lo mismo. Depende del autor. hay artistas pintores que no utilizan pinceles sino sus manos, trapos o esponjas. Y los hay que después de haber terminado una obra la prenden fuego de forma selectiva o le aplican disolventes; o le añaden otras copas para crear veladuras, virados, o cambios de color selectivos o globales.

Lo que al final nos tiene que importar es el resultado final, no el camino, no las técnicas de cada artista. 

Los fotógrafos llevamos muchas décadas, desde los laboratorios analógicos, en los que poníamos las manos sobre la luz de la ampliadora para aclarar sombras, o calentábamos ciertas zonas del papel mientras se revelaba con el vaho de la boca para hacer subir las altas luces. Eran filtros analógicos y en algunos casos bucales. 

En este caso diría que una sola imagen con esta temática y este punto de vista dice pero sin ser mucho. Pero si el autor hiciera una seria de 20 imágenes similares de la zona y con los mismos filtros repetitivos, lograría una Serie muy interesante.

¿Quién nos asegura que lo que vemos es verdad y no una ilusión?


Miramos con ojos perfectos, pero un leve error y todo lo veríamos extraño, cambiado, diferente. No todas las personas ven igual. Yo por ejemplo tengo diplopia y veo doble. Hay personas que ven con un ojo desenfocado. Otros ven diferente color con un ojo que con el otro. ¿Qué es lo real?

¿Quien te asegura a ti que lo que ves es lo mismo que ven otras personas? 

Este paisaje está sacado desde el interior de las oficinas de la sede de la BMW en Alemania, de su zona de tienda museo. Allí todo parece diferente, incluso los coches parecen distintos. Hasta mis ahorros parecían escasamente innecesarios, pues nunca llegaban para nada. Así que me dediqué a fotografiar, para llevarme algo.

Alice Springs, una fotógrafa retratista de la segunda mitad del siglo XX


Esta semana de abril 2021 ha fallecido en Mónaco la fotógrafa y actriz australiana June Newton más conocida como Alice Springs esposa del también fotógrafo Helmut Newton, creando un equipo donde la fotografía era la herramienta que aglutinaba una vidas artísticas muy importantes durante más de medio siglo.

Como fotógrafa, Alice Springs buscaba siempre estar cerca del retratado, atrapar su espíritu interno, sobre todo cuando retrataba a mujeres. En un registro muy distinto, en los años ochenta documentó la escena punk de Nueva York, trabajos de moda para las revistas más importantes de la época, autorretratos a veces provocadores, y sobre todo fotografía de la sociedad con la que mantenían una estrecha relación donde a veces jugaban con imágenes llenas de ironía y humor.

Retratista casi en la totalidad de su obra, fue durante décadas la directora artística de su esposo Helmut Newton, más reconocido que ella. Hizo varias exposiciones en diversas ciudades y publicó varios libros con sus obras, además de ser la fundadora de la Fundación Helmut Newton en Berlín.

En la imagen de arriba podemos ver una fotografía de Alice Springs a su marido, tomada en el año 1987, estando él "casi" descansando con zapatos de mujer.

Paul Strand, precursor de la Fotografía Directa o Fotografía Pura


El fotógrafo y cineasta Paul Strand fue uno de los precursores en la llamada "Fotografía Directa" o Fotografía Pura, una escuela teórica de fotografía artística que buscaba el instante aunque los personajes posasen pero sin indicaciones. Se creaban escenas pero no las creaba o montaba el fotógrafo, sino los propios protagonistas. No se trataba de cazar instantes precisos sin ninguna intervención, sino escenas naturales al no intervenir excesivamente el artista.

El neoyorquino Paul Strand empezó en la escuela de niños a recibir clases extraescolares de fotografía y con 12 años ya tenía su primera cámara. Con poco más de 20 años inicia un viaje por Europa en donde ya definitivamente decide ser fotógrafo de esa sociedad que veía tan extensa, compleja y distinta entre sí, y a la que deseaba mostrar con sus obras. Quería ser pintor con su cámara fotográfica y retratar el mundo.

El profesor del joven Paul Strand, sociólogo y fotógrafo Lewis Hine llevó a sus alumnos a visitar la entonces famosa Gallery 291 de Alfred Stieglitz en New York donde el joven Paul Strand conoció el trabajo de fotógrafos pictorialistas como Julia Margaret Cameron, Gertrude Kasebier o Clarence Hudson White

Este primer contacto con el mundo del arte fue de la mayor importancia en la vida del joven Paul Strand y decide convertirse en fotógrafo emulando a Edward Steichen y Clarence White en su concepto del arte fotográfico.

En aquellos primeros años del siglo XX la fotografía trataba de seguir los caminos abiertos por la pintura en sus tratamientos finales, empleando foco suave o desenfoques, diafragmas muy abiertos y composiciones muy teatrales.

Almas desnudas del fotógrafo José Ramón Luna de la Ossa


El fotógrafo conquense José Ramón Luna de la Ossa, de Tarancón, nos muestra una imagen que él titula "Almas desnudas" y donde nos refleja ese mundo casi irreal del paisaje rural español en donde lo más secreto se abre a mostrarnos la vida y la vitalidad de esa naturaleza que siempre se abre paso aunque la intentemos doblegar. Imágenes en blanco y negro que muestran toda su energía y contundencia en esta modalidad final de la fotografía más moderna.

Fotógrafo surrealista (si él quiere) pero de esa escuela surrealista que ha sabido trascender los siglos para seguir mostrando que lo que no vemos pero que está allí esperando a ser cazado, existe si queremos verlo o imaginarlo. 

La fotografía es cazar instantes, y José Ramón Luna de la Ossa sabe pillar los momentos… o incluso crearlos.

¿Sabemos mirar bien a la hora de hacer una fotografía?


Vamos a imaginarnos en una ciudad nueva, en una plaza urbana llena de gente, de carteles luminosos, de edificios que no conocemos, de arquitectura distinta a la nuestra, de un idioma que no conocemos en la cartelería que anuncia los productos. Todo es nuevo, los item que tenemos que analizar son muchos y muy diferentes. Casi nos cansamos solo de mirar. Y efectivamente, nos estamos cansando solo de mirar y descifrar lo que nos rodea.

Es imposible intentar descifrar todo lo que vemos, lo que miramos más bien. Tenemos que seleccionar.

Os propongo un ejercicio. Hacer una fotografía de la escena, hacer diez fotografías de la plaza o del mercado o de la calle desde distintos ángulos. Y una vez en vuestra zona de confort, en vuestro domicilio habitual, repasar las imágenes. Encontrarás decenas de elementos que NO HABÍAS VISTO. O no. Depende de lo entrenado que estés para mirar y ver. 

No todos los que hagamos este ejercicio habremos visto lo mismo, aunque todos hayamos mirado lo mismo. Cada uno de nosotros como hemos tenido que seleccionar qué somos capaces de ver, habremos obviado muchos elementos, distintos entre personas. Y con calma, dedicando unos segundo desde la tranquilidad, veremos entonces ya sí, escenas o encuadres o miradas que se nos han escapado.

El artista, sobre todo en este caso el artista fotógrafo, como ya está entrenado para la caza de escenas, habría visto más que nosotros. Incluso habría sabido girarse, acercarse, moverse, alejarse para pillar el mejor punto de vista de cada obra que ahora nosotros desde la calma intuimos. Pero ya no existen. Incluso allí mismo, en ese instante en que hicimos la fotografía, aquella escena duró unos pocos segundos. O sabemos verla en el acto o se transforma. 

La realidad de algo solo es captada si le prestamos atención, y en el Arte eso es todavía más contundente, pues viene cifrado y hay que descifrarlo. 


Esta señora nunca pudo imaginar que la cazaríamos con su comida de media mañana y la estaríamos utilizando como ejemplo de lo que miramos y lo que vemos, entre lo que sucede y lo que seleccionamos.

David Nebreda, un fotógrafo duro y descarnado con sus autorretratos


A veces detrás del Arte en general se esconde un mundo de ideas no siempre comprendidas, incluso lo habitamos personas diferentes al resto que nos movemos entre líneas complicadas de entender e incluso de aceptar. El fotógrafo madrileño David Nebreda será/es uno de estos artistas, de los que se mueven en la delgada línea del Arte Personal, del Grito brutal, de su personalidad incluso herida, de esa muestra del Arte que raya la brutalidad, lo desagradable, pero que es otra manera de mostrar una realidad. Existe, es, y es así. Y quien no lo quiera ver que no mire. Él sí quiere enseñarlo.

Son autorretratos a veces tremendamente duros, heridos y rotos, descarnados y violentos

Dolores personales de David Nebreda que saca desde su enfermedad para enseñarnos que hay muchas clases de vida, que mostrar es belleza, pero si se tiene la libertad de mostrar TODO, no solo las flores de la primavera o las marinas con puestas de sol. Lo duro, le feo… es también hermoso. Y nadie podemos ser capaces de saber… si esa realidad que nos muestra, la suya, es así o es incluso peor de lo que nos enseña desde su Arte.

En Munich te reciben así de abiertos y con sonrisas. No todos, ojo


Si al llegar a Munich te reciben con las manos abiertas encima de las fachadas y los comercios, uno queda prendado y convencido de que está en una gran ciudad. Los recibimientos siempre son importantes, para bien o para mal. Y esta mezcla de fachada, ventana y Caja de Propinas es una cosa extraña que no entiendo bien ni ahora ni cuando visité la zona. pero seguro que algo querrán decirnos a los paseantes. 

Fotógrafos de frente. Alberto García-Alix y Pablo Zamora


El Premio Nacional de Fotografía 1999 Alberto García-Alix (imagen de arriba) se enfrenta esta semana de frente a El País y al fotógrafo Pablo Zamora (imagen suya abajo) que lo fotografía para que lo conozcan los lectores mientras se explica quien es y qué ha hecho con su larga vida. Dos formas de encarar la fotografía. Un leonés frente a un ciudadano del mundo por lo mucho que ha viajado Pablo Zamora cazando sus miradas para mostrarlas.

Alberto García-Alix ha publicado ahora un libro que ha titulado "Moriremos mirando" que es toda una declaración de intenciones para cualquier fotógrafo. Somos eso, mirones de la normalidad, de lo que sucede. Recogedores de pequeños detalles, de nuestras miradas que a veces son distintas a las de los otros, aunque estemos mirando lo mismo.

Alberto García-Alix es un artista urbano, un escritor de fotografías de la calle, alguien que sabe mirar esa realidad que no se quiere enseñar por sí misma, pensando que es horrorosa y Alberto la convierte en maravillosamente hermosa. os dejo una palabras suyas:

Muchas veces me he llegado a sentir a mí mismo como mi enemigo. Yo soy mi peor enemigo. Pero creo que es algo que nos pasa a todos un poco. Cuando tenía 30 años pensaba que cuando tuviera la edad que tengo ahora (65) no tendría ningún miedo ni ninguna inseguridad. Todo mentira. Tengo los mismos miedos y, aún más, hasta las mismas cobardías… todo”.




Un barranco natural y diminuto. No molestar


Herida. Barranco. Corte mal curado. Espontánea manera de sobrevivir. Respiradero natural. Ano. Línea de escape. 

Advertencia. 

Muralla al revés o trincheras donde se esconden los habitantes.

Queda prohibido asomarse, para no molestar a los que habitan.

Posibilidad.

Ante la duda, lo mejor es molestar lo menos posible, no vayan a quedar molesto con la respuesta.



¿Se podría crear artificialmente algo tan perfectamente redondo?


¿Se podría crear artificialmente algo tan perfectamente redondo? Es posible que si, pero con tantos detalles en su interior ya es mucho más complicado. Imaginaros una máquina que fuera capaz de hacer flores blancas redondas con detalles. ¿Sería capaz de construirlas para que fueran cambiando lentamente de tamaño? ¿Y para que volaras sus partes cuando hubieran alcanzado su madurez, y así esparcirse por el mundo, transportando las semillas?

Pues curiosamente este pequeño milagro no tiene precio, incluso casi no tiene valor, no hacemos otra cosa que mirarlo casi con desprecio y desdén, relegándolo a la nada.

Un desconchón no siempre es un descosido ni un roto


¿Qué es un roto? No siempre es un descosido que va a más, otras es un desconchón, un agujero que de repente sale a la vista dejando los colores del pasado a la vista. Los rotos son el presente que dejan ver el pasado. Incluso las diversas capas del pasado. Así que un simple roto nos puede decir muchas cosas de nosotros. Por qué saltamos a  brincos o a gritos, por qué nos callamos y miramos con mala cara o incluso muestran el motivo por el que nos cambie el color de la cara. A veces la cara que se ve a través del desconchón es más hermosa que la actual, pero no se puede hacer mucho.

Mary Ellen Mark fotografiando los márgenes de la sociedad


La fotógrafa Mary Ellen Mark dedicó su vida a mostrarnos la sociedad rota americana, las familias, las personas que vivían en los márgenes de las sociedad en todos sus aspectos. Quiso Mary Ellen intentar que todos nos preocupáramos de las personas débiles que sufrían una vida dura y apartada de los convencionalismos. Logró que las viéramos a través de sus imágenes, pero como era lógico, no consiguió que nos preocupáramos de ellas, pues el egoísmo de la sociedad es un componente que llevamos muy dentro.

En la imagen del año 1987 vemos a una familia en su coche (Crissy, Jesse, Linda y Dean Damm), posiblemente en su único hogar con esa tristeza en la mirada que delata un grito de ayuda que nadie parece nunca escuchar. No digo que sea sencillo ayudar, digo que es imprescindible incluso por propio egoísmo. Hoy los niños de la foto tienen unos 40 años de edad. ¿Qué habrá sido de sus vidas? 

Sabemos por datos de la propia Mary Ellen que intentaba tener contacto con las personas a las que fotografiaba, que en una visita siete años después observó que posiblemente el padre abusaba de su hija y que cuando la madre 
se enteró abandonó a su marido, que era el padrastro de la niña ya adolescente.