¿Retocar una fotografía es manipularla o es trabajarla?


No se deberían consentir nunca sacrilegios contra la naturaleza de las cosas como ha sucedido con esta puerta. A la hora de fotografiar un pestillo, uno no se puede encontrar el pestillo oxidado y hermoso recién colocado con tornillos nuevos pues desvirtúa la imagen. ¿Es viejuna o viejoven? Así que nos quedan dos opciones. O nos reímos del contraste o retocamos los tornillos para disimularlos. 

Pero ojo pues lo que se consigue en naturalidad en los tornillos en referencia al pestillo, se pierde en luz, pues los tornillos limpios y nuevos logran más contraste visual.

El dueño de la puerta tiene perfecto derecho a poner el tipo de tornillos que le venga en gana, aunque la caza fotográfica pierda. Pero el cazador tiene también su derecho de disimular y jugar con la que ya es su imagen. Cada uno es dueño de sus derechos y el mío es quitarle los tornillos y engañarme a mí mismo con unos tornillos acorde al pestillo. ¿Es manipulación? Pues no, yo creo que es sentido común pues no se trata de una demostración de verdad, sino de una demostración de gusto por parte del fotógrafo.