El suave y dulce mar de Almería, con las tripas llenas de muertos


Suavemente el mar es dulce, tranquilo, abrazados de calma y sosiego. Pero este es el mar de Almería. Hoy está tranquilo pero en su vientre aguanta a decenas de personas fallecidas por intentar cruzar desde África a Europa en busca de su dignidad como personas. 

Este mar de Almería parece blanco, sorteado de pequeñas boyas para indicar no sabemos qué. Es un mar plano y amable. Excepto para los que lo tienen que cruzar sin medios intentando salvar sus miedos y sus vidas de lo tramposo que puede ser ese mar blando y suave cuando un poco de aire lo mueve.

En las orillas de algunas playas doradas de Almería, en esas en las que nos podemos tumbar a tomar el sol abrazador del ocio, se pueden observar decenas y decenas de barcazas apiladas y destruidas que han servido de ataúdes a personas. Cayucos que también han sido vehículo de libertad para otras personas.