Cazar en fotografía es no hacer daño a la sorpresas


Jugamos a mirar, a intentar ver y comprender, siempre estamos mirando. Hacia afuera o hacia adentro, pero no siempre comprendemos lo que vemos. A veces quedamos sorprendidos con la geometría de los elementos y nos callamos, hacemos como que comprendemos todo y aprendemos que siempre la sorpresa puede existir en lo que vemos. La vida es eso, sorpresas. Y la fotografía nos lo recuerda con sus elementos cazados sin hacer daño a nada.