Nunca se sabe de qué forma acabarás volando en la vida


Te pillé. Incluso creo que no te diste cuenta de que estaba por allí cazando momentos. O tenías más ganas de polen que de huir de mí. Te pille y te cacé con mi cámara. Revoloteaste a las orillas del río Asabón que es un río pequeño, muy limpio y agradable. Tú sabes bien que esta zona no muy paseada es también hermosa y llena de encantos y calmas. Por eso tu libertad iba por delante de tu propia seguridad. No me moví, casi, para que estorbar tus vuelos. Me pillaste con un mal objetivo, pero de eso no entiendes. Ni falta. ¿Por qué eres tan hermosa? Lo curios es que surges de gusanos asquerosos y ya vez. Eso da esperanza, nunca se sabe de qué forma acabarás volando en la vida
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O el musgo crece mucho de tamaño, o nosotros nos volvemos insignificantes


Laderas de subir o de bajar, caminos que llevan en el bosque a quedarse atrapado por la naturaleza. Verde suave dada nuestra fuerza. No somos capaces de meternos dentro de estos musgos por tamaño. Pero sería maravilloso poder decrecer para adentrarse entre ellos. Pasear entre árboles diferentes, que se giran con el viento, que tienen hojas enormes pero en poco número. 

Cada uno tenemos el tamaño que tenemos y no podemos modificarnos. Pero hay otros mundos posibles, aunque no lo admitamos con facilidad, excepto si nos acercamos a ellos y le ponemos sueños.

A veces dos paredes son más que una sola pared


Una pared rota es siempre una pared vieja, usada, utilizada en exceso. Una obra enmarcada es siempre una obra dispuesta a ser colgada en la pared, aunque sea otra pared. Tener una pared dentro de una pared puede ser una tontería. Hay tantas idioteces que se cuelgan de cualquier espacio que una más puede pasara desapercibida. Todo depende de las formas, de las luces y sombras, de lo bien o mal que sepamos elegir el contraste. Dos paredes puede que sean más que una sola pared.

Una abeja trabajando es la garantía de una buena despensa


Ya nos han advertido que sin las abejas no seríamos nada de nada, que su trabajo de polinización es imprescindible para podernos alimentar. Así que hay que mimarlas, no molestarlas mucho y cuando las veamos hacer su trabajo de polinización entre las flores dejarlas seguir trabajando pues lo hacen por nuestro bien. Hay muchos insectos sin los que no podríamos vivir igual, las cochinillas son otros que ayudan a combatir plagas en árboles. Toda la naturaleza está engranada.

El suave y dulce mar de Almería, con las tripas llenas de muertos


Suavemente el mar es dulce, tranquilo, abrazados de calma y sosiego. Pero este es el mar de Almería. Hoy está tranquilo pero en su vientre aguanta a decenas de personas fallecidas por intentar cruzar desde África a Europa en busca de su dignidad como personas. 

Este mar de Almería parece blanco, sorteado de pequeñas boyas para indicar no sabemos qué. Es un mar plano y amable. Excepto para los que lo tienen que cruzar sin medios intentando salvar sus miedos y sus vidas de lo tramposo que puede ser ese mar blando y suave cuando un poco de aire lo mueve.

En las orillas de algunas playas doradas de Almería, en esas en las que nos podemos tumbar a tomar el sol abrazador del ocio, se pueden observar decenas y decenas de barcazas apiladas y destruidas que han servido de ataúdes a personas. Cayucos que también han sido vehículo de libertad para otras personas.

¿Retocar una fotografía es manipularla o es trabajarla?


No se deberían consentir nunca sacrilegios contra la naturaleza de las cosas como ha sucedido con esta puerta. A la hora de fotografiar un pestillo, uno no se puede encontrar el pestillo oxidado y hermoso recién colocado con tornillos nuevos pues desvirtúa la imagen. ¿Es viejuna o viejoven? Así que nos quedan dos opciones. O nos reímos del contraste o retocamos los tornillos para disimularlos. 

Pero ojo pues lo que se consigue en naturalidad en los tornillos en referencia al pestillo, se pierde en luz, pues los tornillos limpios y nuevos logran más contraste visual.

El dueño de la puerta tiene perfecto derecho a poner el tipo de tornillos que le venga en gana, aunque la caza fotográfica pierda. Pero el cazador tiene también su derecho de disimular y jugar con la que ya es su imagen. Cada uno es dueño de sus derechos y el mío es quitarle los tornillos y engañarme a mí mismo con unos tornillos acorde al pestillo. ¿Es manipulación? Pues no, yo creo que es sentido común pues no se trata de una demostración de verdad, sino de una demostración de gusto por parte del fotógrafo. 



Rincones de disparos y de amores, de huidas y de encuentros


Hay rincones en donde nos podemos imaginar cualquier cosa. Una escena de amor, de muerte, un intento de huída, una escena de calma y literatura, de cocina festiva con los niños, de juego de cartas, de mercadillo recién retirado. Son rincones con plasticidad que se prestan para muchas cosas. Este estaba vacío de personas cuando llegué, pero había contenido muchas cosas.

Era y es parte de un escenario para películas del Oeste americano, aunque esté en Almería. Seguro que he escuchado disparos, ha visto gritar a directores pidiendo que se mueran los actores mucho mejor, y es posible que por esa puerta del fondo hayan intentado huir los malos y las chicas guapas. Pero hoy está vacío todo. Nadie diría que ha sido parte de varias películas de tiros.

La Semana Santa de Lorca que tampoco veremos esta año


Hay Semanas Santas que parecen espacios teatrales y artísticos, donde sin quitar la devoción se han ido convirtiendo en demostraciones turísticas de cabalgatas de luz, color y sonido. Lorca en Murcia es de esos lugares complejos de calificar en Semana Santa si nos movemos entre religión, Cristianismo de Cristo o cristianismo de iglesias. Pero sin duda es bello, es curioso, es color y es una Fiesta de Interés Turístico desde el año 2007. ¿Religiosa? No, no creo. Peor eso daría igual ¿no?

Si te acercas observarás que mi piel se está cuarteando


Así soy yo, me tengo que dar la vuelta sobre mí mismo para mostrar algo de mi carácter. Siempre engaño, parezco una tela interesante hasta que se me ven las tripas. Entre ellas siempre hay una simple madera sujetando el armatoste teatral. Si no fuera por la tela con la que visto mis miradas no quedaría nada interesante dentro. Mi revés es mucho menos interesante que mi haz. Pero si te acercas y me miras bien, observarás que mi piel se está cuarteando. Debe ser la edad.

¿Qué quiso decirnos el fotógrafo con estas piedras?

¿Qué intención tiene lo que nos muestra un fotógrafo en su imagen? Seguro que intenta decirnos algo que va más allá de mostrarnos lo fácil pues podía haber elegido muchos elementos, pero nos muestra este que vemos, elegido por algún motivo.

Es como un pasatiempo sin solución, pues una fotografía no lleva dentro la respuesta final. 



Nos lo imaginamos y eso es maravilloso, pues cada uno pensamos en una solución distinta al enigma, a la duda, a lo que en un momento se planteó el artista a la hora de crear esa mirada.



¿Es una dirección? 

¿Es una rotura? 

¿Son brillos que nos llevan a algún lugar? 

¿Contiene alguna explicación con su título?

¿No es nada?


Los caminos ni siempre son rectos ni son aburridos

No siempre avanzar por un camino es querer buscar una salida. 

A veces nos entretenemos sabiendo que recorrer el tiempo es una opción muy válida, si lo hacemos son ganas.

Distribuirse los tiempos, observar desde el camino lo que va viniendo, admitir que todo cambia según avanzamos, incluso abrazar la posibilidad de que retroceder no es ir hacia atrás, pueden ser decisiones válidas.

Nunca recorremos el mismo camino, nos lo han dicho los poetas, nunca nos acompañamos igual aunque solo vayamos con nosotros mismos. 

Las telas que nos envuelven en los caminos también saben cambiar de humedad.



Gaviota de Galicia. O no. Nunca se sabe


Todos conocemos el pulpo gallego, pero las gaviotas gallegas son más voladoras y se nos mueven de sitio con facilidad. Un pulpo siempre es más lento y lo puedes pillar a contra corriente. 

Las gaviotas gallegas se disfrazan de días nublados para no desentonar, y además nunca sabes bien si van hacia el mar o si vuelven. Son capaces de ambas cosas y de ninguna, todo a la vez. 

Esta gaviota la pillé cerca de la frontera interior con Portugal, así que en este caso puede ser gaviota gallega, gaviota de mar, gaviota de Portugal o gaviota libreque estaba descansando. 

A veces un músico es el complemente perfecto a una pared


A veces un músico es el complemente perfecto a una pared. Es lo que se necesita para dotar de vida un espacio, para demostrar que las piedras tienen vida y son capaces de multiplicar sonidos. 

El urbanismos necesita personas que interactúen, que escuchen, vean, y provoquen. 

Este músico sin su pared no es nadie, casi tan imprescindible que so instrumento musical. 

Una trompeta acompaña, pero necesita una pared para quedar sujeta.

Pero en serio… ¿Podría ser músico sin su maleta de acompañante?

Interior de una biblioteca pública, aunque no lo parezca


Nadie diría que esto es una biblioteca pública, pero lo es. No siempre tienen que ser edificios aburridos y rectos, de arquitecturas planas y sin belleza. Esta biblioteca está en Birmingham y es tan hermosa por dentro como por fuera. Espacio público para leer, para consultar o investigar pues hay puestos para todo, y donde el libro es el protagonista pero ya ahora abrazado por las nuevas tecnologías y sobre todo por las ganas de seguir leyendo, sea desde las plataformas que sean.

Las varias plantas de este edificio nos dan muestra visual de su enorme contenido, pero es que además es muy sencillo entrar y observar, como debe ser además, para sentirse abrazado por la cultura recogida, por la belleza de la escritura. Esta imagen es de Navidad, se nota en los adornos.

Todos los suelos son iguales a poco que rasquemos en ellos


No sé si todos los suelos son iguales, creo que no por mucho que todos nos sujeten. Ya sé que de entrada todos son diferentes, pero eso es porque solo vemos la primara capa. Por debajo de esas capas sobre las que nos aposentamos es muy posible que todos los suelos sean muy similares. Así que cabe pensar que si al suelo le quitamos las pieles que vemos y pisamos nos podría quedar otro suelo muy similar en todos los lugares del planeta. Se unificaría la base sobre la que pisamos y tal vez así nos sentiríamos mucho más iguales. O no. Nuestra capacidad para querer ser diferente al que está a nuestro lado es inmensa.

Regular e irregular, recto y curvo, ordenado o desordenado

 

Regular e irregular, recto y curvo, ordenado o desordenado. Todo es posible a la hora de elegir con qué nos queremos quedar. Todo son caminos posibles, miradas imposibles incluso que no nos llevan a ningún lugar. El mecanismo por el que se han ido creando puede ser natural o incluso puede ser ligeramente artificial. Todo es posible a la hora de saber por qué. Pero en realidad nos importa muy poco eso, si acaso si nos parecen bellos o no. 

Enganches feos en una pared fea. O no, vete a saber


¿Qué es la fealdad? No está escrito ni hay normas. Algo es feo porque lo sentimos diferente a lo que ya nos hemos ido estableciendo. Nos parece incluso desagradable a la vista y no queremos hacer un esfuerzo adicional para saber si realmente es feo o simplemente es diferente.

La belleza va de modas. Lo feo hoy podría ser maravillosamente elegante hace siglos y al revés. De modas y de distancias. Cuando hace décadas observábamos en libros de Geografía a las tribus africanas con anillos metálicos colgados de la nariz nos parecía horroroso y un desatino. ¿Y no les hace daño? Hoy muchos vecinos nuestros, modernos y jóvenes, ya saben que eso es posible llevarlo colgando, pues es… moda.

Los hierros de arriba nadie se los pondría vete a saber en qué parte. O sí, depende del siglo. Pero de entrada nos parecen feos, horrorosos más bien. Y tal vez por eso los estamos mirando. Por ser tan feos.


Las flores no se quejan del frío ni del calor. Hacen su función con calma


La naturaleza se abre camino sobre sí misma. Si vemos esta flor podemos observar como se va despegando un pétalo sobre el resto del capullo, para abrirse del todo, desplegándose, dejando un surco blanco que enseguida se cubrirá naturalmente de su color rosado de flor abierta. Se va moviendo, se estira, crece, se separa un pétalo del otro y a su vez va cambiando de color lentamente. Todo de forma suave, sin intervención más que del sol y de los mecanismos de vida natural que tiene la planta. 

Y esto lo hacen siempre igual, miles de años tras miles de años, sin intervención de los humanos que a veces demostramos que para según qué funciones somos más torpes que una simple flor. Por ejemplo nosotros no somos capaces de cambiar de color por partes. Ni tampoco ir abriéndonos mientras en nuestro interior van creciendo otras partes imprescindibles, a la luz del sol, y sin quejarnos del frío o del calor del sol.

El bicho tiene malas babas y avisa a la grúa con su mirada


A veces los bichos avisan, se ponen de mal carácter y lo dejan incluso por escrito. Cuidado pues si aparcas donde no debes, además de enfadarme avisaré a la grúa. Y en este caso no será por no avisar. El cartel de la izquierda es además claro. Se trata de que respeten las medidas, que el bicho sabe qué espacio está prohibido aparcar y avisa enseguida a la grúa de la policía  Y tiene malas babas e incluso teléfono. ¡¡Uff!! qué dientes

Urbanismo deformado en Birmingham para sorprender a nadie


A veces pasear supone encontrarte con sorpresas, con elementos que no quieren estar allí pero que se nos muestran deformados para sorprendernos. Nunca sabemos con qué motivo. La mirada del paseante debe estar atenta para cazar el instante, que casi siempre se repite, pero que es la suma de tu mirada y una realidad tal vez deformada como para llamarte la atención. El urbanismo no es algo simple, es también un juego de formas y de brillos, de colores y de atenciones. Cada vez más, los diseñadores de exteriores juegan con la propia calle, con el viandante, con quien se acerca a mirar.

El concepto de visita a los museos debe cambiar. La saturación de visitas es un problema


Un domingo como otro cualquiera estuve hace unos pocos años de visita en el Museo del Prado de Madrid. He vuelto en esta pandemia a revisar con más calma algunas obras. Tenemos que empezar a plantearnos muchas cosas sobre el papel de los museos importantes en este Siglo XXI que ya no es tan nuevo.

Una de ellas es la masificación de las visitas. Brutal estar todo el rato en un ambiente pesadísimo y húmedo a varias decenas de personas a menos de un metro de las "Majas" de Goya. Son obras únicas que deben verse también dentro de cuatro siglos, de diez siglos.

En estos momentos hay técnicas perfectas para poder mostrar las obras únicas en unas condiciones seguras e incluso con más calidad para el visitante turístico o neófito. Hay que replantearse todo el concepto de visita del espectador.

Podemos mostrar menos obra o mostrarle de otra manera.

Podemos mostrar reproducciones con trabajos didácticos, con ampliaciones perfectas de los detalles de las grandes obras. Todos queremos tener la obra delante de nosotros, la auténtica y no una copia, pero eso es un riesgo que hay que repensar.

No es lógico soportar ambientes muy cargados de centenares de personas todos los días observando un cuadro único que merece un respeto máximo. No es nuestro, es de todos incluidos los que nacerán dentro de unos siglos.

Algo hay que hacer. Y no sólo en el Prado, sino en todos los museos del mundo con obra pictórica única e irreemplazable. Y hoy hay técnicas que permiten cambios profundos en las formas de mostrar las obras. Cuando observo de qué manera hay que contemplar hoy La Gioconda o Monna Lisa y de qué manera la pude ver yo hace solo 30 años, me entra la duda de si no nos estaremos equivocando todos, incluidos los que vamos a ver y disfrutar. 

Dentro del Museo Kadokawa Musashino de Japón


Es una joven bailando en el Museo Kadokawa Musashino de Japón y retratada con una cámara Nikon, y el autor es @auki3939. La imagen me atrapó por su expresividad, rodeada de unos 50.000 libros dedicados al manga es un espacio casi distópico para imaginarse todo lo que uno quiera creer en estos tiempos. 

El Museo Kadokawa Musashino está en la ciudad de Tokorozawa a unos 30 km de Tokio y es un espacio enorme dedicado a la Cultura. Cabe todo lo que tenga que ver con la Cultura lo cual es sin duda un nuevo camino que habría que explorar, para reconvertir los Museos Almacenes, en Museos Contenedores Abiertos.

La Guerra Civil vista a través del artista Antoni Campañà

El MNAC Museo Nacional de Arte de Cataluña, expone las imágenes de la Guerra Civil española que el fotógrafo Antoni Campañà ocultó hasta que en el año 2018, treinta años después de su muerte, su nieto las localizó en una caja en el garaje de su casa. La guerra la pilló con 30 años de edad, y se lanzó desde casi siempre la retaguardia a dejar constancia de unos tiempos muy duros, terribles a veces. Antoni Campañá fue sin duda un artista por su particular manera de saber ver los momentos y cazarlos, un periodista fotógrafo que contaba historias con su mirada y un experto en laboratorio fotográfico, gestor de varias tiendas, agente de la marca Leica, corresponsal de la edición española de la revista Galería y difusor de la teoría fotográfica en artículos y libros de su época.

¿Y si las distopías imposibles se volvieran tormentas de una noche final?


Distopía utópica en Bilbao, o realidad reciente en una ciudad hermosa que sabe jugar con las tormentas y las luces apagadas y grises. Claro que… siendo que todas las distopías pueden parecer utópicas, con los tiempos que movemos casi diría yo que todo es posible y sin que nos demos cuenta. Si un día el virus que vuelva se nos cepilla dejaríamos todo inacabado, presa del poder de la naturaleza, alzado sobre la nada como ejemplo de lo que fuimos capaces de hacer y lo poco que supimos hacer para conservarlo y conservarnos nosotros mismos. Una distopía, una situación no deseable para nosotros como sicedad se puede dar en Bilbao o en Anzánigo, nunca nadie está libre del contagio de la tontería y la incapacidad para resolver. Pero siempre quedarán los metales, la belleza de esa utópica distopía.

Cazar en fotografía es no hacer daño a la sorpresas


Jugamos a mirar, a intentar ver y comprender, siempre estamos mirando. Hacia afuera o hacia adentro, pero no siempre comprendemos lo que vemos. A veces quedamos sorprendidos con la geometría de los elementos y nos callamos, hacemos como que comprendemos todo y aprendemos que siempre la sorpresa puede existir en lo que vemos. La vida es eso, sorpresas. Y la fotografía nos lo recuerda con sus elementos cazados sin hacer daño a nada.

Entre ayer y hoy nos gobiernan los Idus de Martius, de Marzo. Días felices


Sin duda y con los fríos de despedida nos está queriendo llegar la primavera, los Idus de marzo se nos fueron ayer pero nos dejaron su marca de sol y buenos augurios. Está prohibido escuchar los noticieros si quieres estar seguro del tipo de sucesos de cada día, pues es mejor llevarte por tu instinto. Ayer 15 de marzo fue un buen día y no hagas caso. ¿Lo fue para tí? Pues eso es lo único que importa. pero si no fue especialmente maravilloso no te preocupes, igual hoy que es ya 16 es el día perfecto. E incluso es posible que lo sea mañana aunque sea junio o noviembre. Lo más importante es que lo detectes y lo disfrutes. 

Valencia Vale. Y merece un paseo tranquilizador


A veces Valencia, si la dejamos colgada de la pared no parece Valencia. Todo depende de los encuadres. pero siempre Valencia merece la pena una visita. Para ver museos de arte contemporáneo, para ver iglesias y palacios, para ver parques y el mar, para tomar copas o para tomar una buena paella. Y además y también, para estar tranquilamente paseando. Valencia Vale.

A veces en las paredes ponemos colgadas otras paredes


A veces en las paredes ponemos otras paredes, en las ventanas ponemos otras ventanas, en los sueños ponemos por encima otros sueños. Es jugar con la posibilidad de seguir jugando con los juegos. Esta pequeña obra nos enseña una Ibiza diferente, sin fiestas, simplemente paredes y espacios para observar. Ventanas sobre las que asomarse o tal vez ligeramente el blanco de Ibiza. Todo lo demás hay que imaginárselo, e Ibiza es muy buena acompañante para soñar con ella y con lo que se tercie.

Esa Zaragoza interior del año 2021, cuando casi no se podía ni hablar


¿Más que menos? En los últimos tiempos nos van diciendo que menos es más. ¿A quién hacemos caso? ¿Un cafelito? ¿Un diálogo para contarnos alegrías ahora que están tan caras? Hablar sigue existiendo, aunque cada vez lo practiquemos menos. Y escuchar ya ni te digo, debe ser un lujo al alcance de muy pocos. Era una imagen bonita cuando la observé en la Zaragoza del 2021.

Cuba de vino del año 1404. Números con historia

 

Sigamos coleccionando números y ahora nos toca dejar espacio al 1.404, número hermoso y viejuno si se refiere al año. El 1404 debió ser año de buen vino, y necesitó una cuba más grande en esta bodega catalana de buen vino. Desde entonces sigue viva aunque ahora ya vacía de su cometido. Simplemente se deja fotografiar.

Capullos vegetales de hojas sin nacer


Sigamos viendo la naturaleza como ese nido de pequeños milagros que nos puede sorprender a poco que nos acerquemos a contemplar su fuerza de vida. Son capaces de romper los envoltorios, empleando simplemente la tenacidad lenta, la paciencia y el poco a poco.

Se abren las flores. Ya solo queda que se abran las ciudades


Poco a poco se nos abren las luces, las flores, las primaveras que amenazan con llevarse los polvos del invierno. Los propios cuerpos saben que nos llega el sol y se reverdecen, somos animales de ciclos. Un poquito más de paciencia y todo llega.

Ya está preparada la primavera. Nos lo dicen las flores


Ya está preparada, la flor está preparada para que lleguen las abejas o las avispas y la fecunden. Os voy a decir un secreto, como tengo pocos árboles les ayudo con un pincel, pero eso no se lo digamos a las abejas para que no se sientan inútiles, ellas no me han visto. Todo está preparado para la primavera. O casi todo. Nosotros no tanto pues no podemos florecer fuera de nuestros hogares. Todavía no y no sabemos hasta cuándo. Los bichos que no vemos nos quieren contagiar, y eso sería lo mínimo si no fuera porque nos matan las reacciones. Ya vienen los rosas y los pistilos, pero nosotros los seguiremos —de momento— mirando desde la nostalgia.

Nuestra percepción es lo que sirve al artista

Vamos a imaginar un paisaje urbano cualquiera. No miremos la imagen del capitel de Jaca que ilustra esta entrada en la zona baja. Imaginemos una plaza con bullicio, con muchas personas moviéndose y donde “suceden cosas”. 

Si a los pocos minutos tuviéramos que contar qué hemos visto, cada persona relataría de una forma diferente lo que estaba sucediendo ante sus ojos. Cada persona ha visto algo diferente, o ha visto lo mismo si hay pocos item para ver, pero los ha mirado de otra forma y los ha retenido desde otro punto de vista.

Encuadramos, seleccionamos, vemos colores o formas, movimientos, escenas. Miramos al suelo o al cielo, encuadramos en horizontal o en vertical. Todo esto lo entendemos muy bien si lo comparamos con el concepto de “fotografía”. Pero nos sirve igual para entender el arte en general.

El artista encuadra y selecciona para nosotros. Nos muestra “su” punto de vista, que puede ser tan abstracto como él quiera. Incluso en estos tiempos contemporáneos nos muestra manchas, formas, colores, leves relieves, sombras, para que nosotros completemos la totalidad de lo que nos muestra.


Una obra de Arte es una instantánea, un segundo, una mirada. Es un punto de vista del autor. Y nos gustará más o menos al contemplarla según nuestra predisposición a que aquel tipo de obra nos guste o nos desagrade. Pero nos obligará a mirarla, pues para eso está ella allí y nosotros enfrente suyo. ¿Unos segundos? Será suficiente para que nos trasmita la idea, la percepción.

Podemos descifrar la obra o podemos dejarnos que nos sorprenda o nos motive y nos mueva las tripas. Desde el buen gusto o desde el dolor, desde la absurdo o desde la locura. Lo peor de todo sería la indiferencia.

Y el arte es simplemente eso, no lo busquemos nada más. Ni nada menos. Es provocar sensaciones, es mover ideas, entrañas, asuntos, tripas incluso.

Viajar no se puede hacer solo, si acaso con tu propia compañía


Urbanismo de luces al atardecer, de chiringuitos para los turistas, de la ciudad diferente y construida para vender. Urbanismo de estar consumiendo en compañía. ¿Es fácil el turismo en solitario? Pues si es un turisteo hacia espacios fáciles, resulta una forma de turismo casi imposible, excepto que vayas buscando más compañía. Viajar no se puede hacer solo, si acaso con tu propia compañía. Viajar es conquistar espacios, sensaciones, olores y sabores, y para todo eso necesitas a quien constárselo. Esta calle es Benidorm pero podría ser cualqueir otro espacio urbano de los fabricados para poner salsa en las vidas de lejos.

¿Qué necesitamos para poder volar? ¿Sólo eso?


A veces un cielo decora una mirada de la noche dura pero amable. Los cielos de noche con luz son el complemento perfecto para soñar despiertos en tiempos diferentes, para aprender el desear volar algún día sin saber bien el rumbo. 

Poder volar debe ser eso, hacerlo sin saber a dónde te van a llevar los vientos, las ganas, las fuerzas. Y para eso necesitas color, formas y compañía que te abrace. Tampoco es tanto. Ni tan poco.