No hay mucho que elegir cuando llegas a las roturas con descosidos


Nada es más triste que no ser ya ni nuevo ni viejo, sino estropeado. Haberte quedado en tierra de nadie, sin ser importante por ser antiguo ni ser útil del todo aunque te quieras seguir manteniendo en pie. Es un querer y no poder, es un sí pero no. Es una pena. pero es también la vida misma. No hay mucho que elegir cuando llegas a las roturas con descosidos.