Las heridas que no sangran se llaman cicatrices


Las heridas nos enseñan a defendernos de las heridas.

Los amores nos enseñan a defendernos de los amores.

Las derrotas nos ayudan a defendernos de los triunfos.

Los fracasos nos ayudan a defendernos de otros posibles fracasos.

La música no ayuda a defendernos del silencio.

El ruido nos ayuda a defendernos de lo que no queremos escuchar.