Andar buscando una solución o una salida, es lógico y humano. Es incluso positivo


Todos tenemos muchas dudas cuando debemos decidir con qué camino de vida nos queremos quedar. Pensamos, sopesamos, repensamos, rectificamos, dudamos. Es Ley de Vida básica. Si las elecciones que tenemos que tomar ante la vida son complejas, si sabemos que son vitales y que tienen que ser duraderas, es habitual que andemos muchos pasos antes de tomar la decisión final. 

Pero lo habitual es que en ese deambular, en esos caminos largos y sin rumbo, nos encontremos solos. Nadie puede tomar las decisiones por nosotros, nadie debe tener esa responsabilidad. Nadie nos puede decir qué debemos hacer. Si acaso nos pueden apoyar, nos pueden observar desde la lejanía, incluso si les pedimos opinión, nos pueden dar la suya. Pero el camino lo tenemos que recorrer nosotros, y la decisión siempre tiene que ser nuestra.

Andar buscando una solución, una salida, es lógico y humano. Es incluso positivo. Así el resultado, sea el que sea, nos pertenecerá a nosotros por encima de todos los demás. Los triunfos y los fracasos nos tienen que pertenecer a nosotros.