Picasso dispuso a los siete para mirar sin sentir que están

 


¿Quién mira a quién? Picasso los dispuso mirándose entre ellos y nosotros los miramos. Nadie nos mira a nosotros. Todos, los siete, están absortos entre ellos, con lo que ven, observando y aprendiendo. El contenedor nos acoge convirtiendo en pequeña la capacidad de observar.