¿Qué debe, puede ser un Blog Fotográfico de Autor?


Como si fuera un libro visual de hojas aleatorias, un proyecto de imágenes como este puede y debe ser un montón de opciones, de páginas desordenadas que buscan la alternancia de ideas, de proyectos, de ejemplos. O al menos eso me parecía cuando nació.

Esto le dota de un pequeño barullo que busca muchos posibles y diferentes tipos de lectores, más en estos tiempos en los que el aburrimientor por repetición, ataca casi con urgencia. 

La mezcla de imágenes con textos, fueran intentos poéticos o no, me parecía una opción como poco curiosa y simpática.

Pero se pierde calidad en el proyecto en la medida en que crece desordenadamente. No hay un hilo conductor, no se sigue un camino que avanza o retrocede en una única dirección. Podemos pasar de surrealismo a paisaje, desde imágenes de naturaleza a sociales o de arquitectura.

¿Tiene sentido esta forma de construir ideas? 

¿Ella misma se va transformando y se escapa de los deseos del autor, como muchos personajes de una novela?

En realidad lo que yo buscaba eran dos objetivos que debería replantear con el paso del tiempo, ahora que ya ha dotado de “poso” al proyecto del contenedor.

Por una parte buscaba contentar las miradas de mucho espectadores totalmente distintos. La pluralidad podría ser un activo, hasta que se convierte en un pequeño barrizal.

Y por otra parte era para mi mucho más sencillo dejarme abandonar según los gustos y el estado de ánimo de cada día, y buscar escenas alegres o tristes, simples o complejas según me pedía el cuerpo.

Tal vez deba replantearme todo y exigirme más. 

Crear proyectos dentro del Proyecto, dar una vuelta a todo, sin esperar nada que no sea la propia satisfacción del intento y el juego del Arte Fotográfico, que tantas opciones permite.

Pero como el idioma del “Blog” es a veces muy propio, como las entradas se amontonan en orden inverso, es complejo crear la idea al revés

El inicio que se lee es lo último escrito y no lo primero. Lo que pienso hoy se verá tapado por todas las entradas posteriores que tendrán sentido propio, incluso vida, y se querrán escapar hacia no se sabe dónde.