En las cuevas de todos nosotros hay espacio para rincones tranquilizados


Vuelven los tiempos de los temores al confinamiento en el hogar, la pandemia nos vuelve a confinar en mayor o menor grado y vuelve el amor lógico al hogar. No siempre es posible disponer de rincones recogidos, de espacios "cueva" donde refugiarnos, pero tal vez sea el momento de replantearnos la vida como animales confinados que deben buscar su relajación y su calma, su ocio y su diversión, rodeándose de sus posibilidades y de sus calmas. Cambiar socialmente no es sencillo, pero tal vez sea necesario durante un tiempo. Todo es posible, menos caer en ansiedad o depresiones leves que nos confundan.