Un virus que no se ve, mata a Joaquín Carbonell


La enfermedad de un virus nos puede trastocar todas las miradas hacia la propia vida, hacia nuestras formas de estar y de ser, hacia la sensibilidad y la debilidad humana. 

Fotografiar el virus es casi imposible, si acaso fotografiamos los cambios, los miedos, las miradas de incertidumbre.

Esta imagen es del virus COVID-19, no está, creo, pero sin estar hace, fabrica miradas, bodegones, formas. Es Valencia y es septiembre del 2020.

En marzo nunca poníamos el año. Se entendía que marzo era el único marzo posible con pandemia. Ahora ya ponemos el año para diferencias, pues es posible que haya algo más que un 2020. 

Es el poder de la incertidumbre. A veces incluso del miedo. Hoy ha fallecido Joaquín Carbonell un aragonés de Alloza que nos cantaba las miserias de una sociedad aragonesa desigual. Es la inevitable levedad del ser.