La muerte nos deja acartonados, aunque parezcamos vivos


La muerte nos deja secos. Acartonados conservando la forma, la figura y hasta el color. Incluso se puede seguir vivo y estar ya secos, sin sustancia válida. El agua, la humedad es lo que nos da vida. Los sesos de la cabeza flotan en líquidos por eso mismo. En cuanto se quedan secos, nos quedamos acartonados, aunque sigamos vivos.