Un simple alambre de un campo de concentración

El dolor, la historia asquerosa del ser humano, se escribe a veces con un signo, con un detalle de sus herramientas de control, de tortura social, de  poder inhumano. Vemos nuestra capacidad para ser incapaces y siempre tenemos unos pocos segundos de asco social hacia lo que somos capaces. Pero solo son unos segundo.

Es un alambre de un campo de concentración europeo contra europeos. Daría igual si es de 1944 o de 2020. Seguimos moviendo nuestro poder de forma muy parecida, para objetivos muy similares. Somos lo que somos.