Esto es Aragón, y así seguiremos creciendo

Esto es Aragón, tieso, levantando la cabeza, ocupando espacio y sobre todo renaciendo entre las rocas pues está rodeado de incertidumbres y complejidades, pero aun así además de vida da color y potencia el espacio sobre el que crece. Aragón no lo tiene fácil, y lo sabe, pero aun así es capaz de izarse sobre las dificultades y plantar nuevas formas de crecer. Sin duda, a muchos sorprende que sea capaz de sobrevivir en un terreno tan poco dado a mantenerse erguido. Pero es que sus raíces saben crecer en los lugares más duros.

¿Los ojos de los bueyes lloran? Es por preguntar


"Ojo de Buey llorando" - Galicia - 2016



La Playa de las Catedrales en Galicia, vistas de muy cerca

La maravillosa naturaleza te ofrece a veces regalos visuales que te pillan desprevenidos. Esto es Galicia, en la zona de las Playas de las Catedrales. El paisaje es tremendamente maravilloso, pero si te acercas a las rocas puedes encontrar regalos como este. Se miran, se fotografían y se dejan así, siguiendo conquistando el mundo de los espectadores.

Ya no es necesario afeitarse. Alguna ventaja tenía que haber

Las frases hechas tienen ese punto complejo a la hora de traducir que las envuelve en la bruma. Pero siempre son simpáticas.

Extinción masiva

Yo ya nunca me afeito

Holocausto Climático


Creo que la segunda, sin saber si es correcta del todo la traducción, proviene de la primera. Ya no es necesario afeitarse.

Una ventana entreabiertas es la vida. Solo abierta o cerrada no es nada

Unas ventanas entreabiertas son unas ventanas con vida. Nadie osa dejar unas ventanas abiertas en levedad permanente si no es vigilándolas. Unas ventanas entreabiertas son un vehículo de aire nuevo, de brisa del exterior que se cuela en la habitación para deleite. La ventana entreabierta es el mejor invento que le aplicaron a la ventana en cuanto se hizo adulta. Solo abierta o cerrada era poco.

¿Qué hay debajo del suelo? ¿Existe un suelo para el suelo?


"Teruel de mañana" - 2020 - Teruel



En Salinas de Jaca parece Navidad en junio

En Salinas de Jaca podemos disfrutar de algunos abetos silvestres que nos ofrecen crecimientos que parecen de plástico. Naturaleza de texturas verdes. Abetos de Navidad en junio, con sus bolitas de adornos y sus luces al sol. Los tiempos se nos adelantan.

La fotografía viene a nuestro rescate. La fotografía permanece


El fotógrafo oscense Álvaro Calvo nos deja una frase para recapacitar. La memoria tiene un tiempo limitado entre nosotros, pasado ese tiempo empieza a diluirse, cambia en algunos aspectos si lo retenido es importarte o tienda a disolverse si no lo es tanto. Pero siempre nos queda la fotografía para recordarnos los detalles.

Podemos recordar lo sucedido, el momento, pero ya se van difuminando los detalles, los colores, quedando una escena imaginada más que real. Se adapta a nuestro pensamiento y a lo que vamos acumulando con él.

Por eso la fotografía viene a nuestro rescate. La fotografía permanece.

Pasito a pasito por los caminos, se llega… a volver a tu sitio


"Camino de andar" - 2020 - Anzánigo

La propia vida te va cambiando de forma y color

Siempre el nacimiento es una oportunidad, es un espectáculo distinto a la propia vida. Es la posibilidad de que todos crezcamos y sigamos demostrando lo sencillo que es nacer, mucho más que morir.

Esta hojita es aragonesa, una simple muestra de color pues se nace con otro tono, y luego la propia vida te va cambiando de forma y color. 

Era un juego de líneas sin conexión aparente

Un suelo, unos brillos, unas aberturas en un material blando, un cilindro, un suelo oscuro. Nada tenía relación. Pero la suma de todo… tampoco. Tal vez es lo que me llamó la atención. Que simulaba algo extraño sin saber por qué. Era un juego de líneas sin conexión aparente. Yo tampoco tenía conexión con todo ello.

Sandra Požun y sus juegos con el cuerpo humano

La fotógrafa eslovena Sandra Požun, trabajadora del blanco y negro (y del color suave y agrisado) más contemporáneo, nos deja esta imagen titulada "Sansón" para disfrutar de su arte y de su forma de trabajar las imágenes y las historias. 

Utiliza el cuerpo humano casi como una herramienta con la que "pinta" con luz los espacios para contarnos historias y para mostrarnos sus propias miradas del mundo, lleno de texturas que representan esa riqueza de la vida real que no siempre es suave, limpia, fácil.

Hace unos meses, al final de 2019, expuso en España, en Palacio de los Condes de Gabia de Granada.


Ejercicio artístico (o no) con cartones


Simplemente Cartones - 2020 - Ejercicio



El azul es el color que a poco que te pases, ya no puedes corregir


El azul si lo inunda lo inunda en demasía. No deja que entre ya casi ningún otro color. Todo tiene azul, aunque el color que más se gasta es el amarillo, el que más se utiliza para dar cama al resto. Pero el azul si te pasas ya no puedes hacerte con el resultado. El azul es espectacular, pero peligroso.

Los magentas naturales en degradado


"Flor Rosa en solitario" - 2020 - Zaragoza

A veces unos brochazos pueden hacernos soñar


Unos simples brochazos pueden sugerir un paisaje. Un día oscuro, bruto, amenazante. Un día de permanecer escondido en el hogar buscando cerveza y un libro de lectura incierta. A veces unos colores distribuidos sobre un papel o una tela pueden hacernos soñar.

Claustro para la meditación y el reposo en Gerona

Hay espacios claramente creados para la reflexión, la meditación, el silencio, el encuentro con uno mismo aunque luego se hayan usado para encontrase con Dios. Los claustros religiosos de monasterios son unos espacios perfectos para encerrarse recogido, y dedicarse a mirar por dentro el pensamiento. 

Es verdad que junto a esa decisión convivían muchas horas de trabajo en talleres o huertos, de oración repetitiva, muchas malas horas de madrugada antes de salir el sol, comidas escasas y aburridas, frío y humedades, soledad no siempre elegida. 

Y el no poder elegir cuándo se entra o se sale es el pilar de lo que resulta tan complicado de aceptar. La piedra cubría y escondía el miedo a no salir, a no poder volver a la normalidad. 

Al final del túnel siempre está la luz o la pared

Al final del túnel siempre está la luz o la pared. No hay alternativa. Pero hasta que no llegas al final no lo puedes asegurar. 

El grosor del túnel es lo de menos, eso es tan relativo como el tamaño de quien se mete dentro del túnel.

Yo soy una mancha dentro de la obra teatral de la vida

En estos tiempos tan raros, tan inesperados, aprender de las manchas puede ser incluso una buena idea. Se difuminan entre ellas, son distintas pero iguales, van a su bola pero marcan espacio, son únicas. Todos ya vamos siendo un poco más manchas que hace 100 días, somos parte de una gran obra pero somos simplemente manchas casi deformes y sin un sentido fácil de percibir. Pero sin cada una de las manchas, no podemos configurar el cuadro de la sociedad.

No es lo que es, sino lo que creemos ver nosotros


A veces un simple gesto nos puede engañar, un simple recorte nos puede cambiar la impresión real, deja de ser papel roto para tal vez ser otra cosa. Ya no es lo que es, sino lo que creemos ver nosotros.

Me encanta jugar sin juguetes de los que tienen todos

                              ¿Y si estuviéramos solos? 

¿Y si realmente no hubiera venido nadie más al mundo? 

     ¿Y si todos los que nos rodean son espejismos creados por nuestra imaginación para sentirnos bien? 

¿Y si yo mismo tampoco existiera y fuera todo una invención tuya?

¿Y si realmente el único que no está bien de la cabeza fuera yo?

Nunca sabemos qué hay debajo de un agujero. No dentro, no, debajo

Nunca sabemos qué hay dentro de un agujero. Pero menos todavía que hay debajo del mismo agujero. Hay que entender que al final del hueco del agujero, sigo "la cosa" el invento, la materia, la chicha. 

Pero si complicado es saber qué hay al final de agujero, saber qué hay por debajo del agujero es la hostia. 

Igual llegas a Nueva Zelanda y todavía no sabes bien qué había debajo del hueco del agujero. ¡¡Uff!!

Unas sombras manchadas de la Zaragoza museística


"Sombras manchadas" - 2019 - Zaragoza


¿Sabéis si los saltamontes pueden pensar?


No sabemos si los saltamontes piensan en su vida, si son capaces de hablar con ellos mismos interiorizando sus pensamientos. Suponemos que sí y en su propio idioma, o que no pues son incapaces. 

En eso nos quedamos, en la duda.

Si este saltamontes fuera capaz de pensar se estaría diciendo que le quedan pocos instantes de vida. 

Y es que no me conocía de nada y se pensó que actuaría como muchos de nosotros. No fui capaz de tranquilizarle, no me dio tiempo más que de disparar el obturador. 

Y es posible que en su salto hacia delante siguiera pensando que lo mejor era no volver la vista atrás para ver si yo le seguía con mi zapato deportivo. 

No le seguí, simplemente me alegré de haberlo visto tan cerca.


Una simple ramita, despeinada, pero con dignidad


Una simple ramita. Sencilla, diminuta, fina y tan delgada que se tumba con el aire, apagada, despeinada. 

Una ramita.

Pero las ramitas débiles también tiene derecho a ser atendidas, aquí o en donde sea necesario, pues precisamente por ser feas y pálidas, débiles y sin defensa suficiente, alguien debe apoyarles más que a otras ramitas.

Esta ramita ya no existe. 

Dejó de existir, de estar erguida al poco de ser fotografiada pues los débiles siempre duran poco. Pero para mi sigue siendo una ramita gris y viva pues la recuerdo en el camino hacia la estación, alzando su porte entre los zarzales como si no hubiera un mañana.

Los débiles y flojos también tienen su dignidad.

Un simple pino aragonés, de Anzánigo

A veces lo simple si lo miramos de cerca lo vemos menos sencillo, más capaz de crecer y alzarse contra el aire. Es un simple pino, nada más. Bueno sí… que es aragonés, de Anzánigo, y eso marca un poco.

Su capacidad de crecer viene de dentro, como en todos nosotros. Todo se lo hace él solo. Sabe sacarle sustancia a la tierra, tomar energía del sol e ir creciendo poco a poco.

Como todos nosotros. Así de simple.

Hojas rojas encerradas en un cortijo de alambre

Unas simples hojas rojas encerradas son la imagen del color encerrado. ¿Cómo es posible que un rojo tan hermoso, que un magenta tan potente siga encerrado hasta que marronee y se caiga al suelo? Cosas.

En New York todo parece falso, incluso lo falso

Hay ciudades donde da igual sorprendente mirando los suelos, las personas o las fachadas. Sus reflejos de vida o de Arte, sus formas abstractas o sociales son tantas, que siempre quedas sorprendido. Una de ellas es New York, pero ni es la única ni la mas lejana. 

En New York puedes estar en la calle miles de instantes sin aburrirte, buscando lo micro o lo macro, los gestos de las personas o los carteles, los números o los colores. Y siempre queda bien pues New York es fotogénica. Supieron crear un estudio real de imágenes irreales para poder jugar con ellas.

Las líneas enmarcaban las formas de Ernst & Young

El color y las formas de las líneas que configuraban el espacio me atraparon allí mismo. Mucho más en la pantalla del ordenador al observarlas. 

Muchas veces cuando viajas a lugares nuevos e importantes te tienes que dejar llevar por el instinto del fotógrafo que llevas dentro, pues no es posible encuadrar bien ni es posible esperar una mejor luz. 

Es llegar y cazar disparando. Un deporte maravilloso donde muy pocas veces hay segundas oportunidades. Si sale bien, muy bien. Y si no sale bien, simplemente lo recuerdas.

Pensé que los focos estorbaban, pero poco a poco me he dado cuenta que eran incluso parte importante del encuadre final. Parecen iluminar lo iluminable.

A veces el tamaño sí importa. 1411 es un ejemplo

El 1411 es un número como otro cualquiera, pero en algunos carteles suena a hermoso, a curioso o raro. Parece un año más que el número de un edificio en una calle, pero a veces el tamaño sí importa. 

El confinamiento enferma las mentes ya enfermas

Lo malo del confinamiento es que te puedes volver loco de amor, loco de atar o loco de mirar. Yo me he vuelto loco de soñar. Debe ser que duermo más que antes. Así que me imagino a personas que van en busca de "sus" cosas sin saber qué cosas son. Personas que quieren atravesar Fases y se adentran en espacio desconocidos. Gente rara, pero nunca tan rara como yo. El confinamiento enferma las mentes. Sobre todo si ya venían enfermas de fábrica.

El 444 era chulo, pero el 86 debía tener su espacio en la colección

Sabiendo que era el Este en la calle 86 y el número 444, luego a la hora de catalogar la imagen por número nunca supe si darle más importancia al 444 o al 86. El 444 era más guapo, simpático, capicúa, pero ambos tenían que tener la misma oportunidad. Cuando te coleccionas números todos son igual de difíciles de conseguir.

El 434 de alguna calle de una ciudad grande

Era el 434 de alguna calle de una ciudad grande. Era la decoración de una puerta urbana para agradar la calle. Era la amabilidad en forma de pequeño arte decorativo. Dentro tenía que haber gente con sensibilidad. Pero nunca lo supe.

Miraban New York escondidos, casi para no ser vistos

"Mirando New York, escondidos" - 2017 - New York



Dos medias ventanas que unidas no eran ni una

Detrás de la ventana… nada. Dentro de la ventana… nada. Más que una ventana era una verja adosada a una vieja idea de ventana.El tiempo había pasado y casi arrasado por la ventana. Por fuera y por dentro. Y yo entonces decidí partirla por la mitad. Para que hubiera dos medias ventanas.

Las roturas están por detrás de la verdad

"Retablo Oxidado" - 2018 - Zaragoza



Las dos partes desiguales de lo mismo

Todos estamos partidos como poco en dos partes iguales y totalmente diferentes. Pero siempre nos miramos entre una parte y la otra, e incluso nos movemos si queremos para pasarnos del lado oscuro al más oscuro. Somos así de polivalentes. Lo que no quiere decir que tengamos libertad, pues eso es otro tema.

Seis visiones de un mismo alambre

El poder de los alambres es infinito. Todos tenemos algún alambre en nuestras vidas que nos ha salvado de un apuro. No podríamos vivir sin alambres ni palillos. Su capacidad fina para resolver dudas aísla su idiota forma alargada y aburrida.

Una pared con ruinas francesas a medio salir

Hay fotografías que muestran las ruinas, los rotos, los desaforados intentos por seguir vivas las paredes, las ideas, las ciudades. Esta es una de ella. Todo podría ser incluso curioso, antiguamente bonito… hasta que decidieron poner esa ventana nueva, casi moderna, sobre un mar de cemento que tapaba a trozos lo bonito, lo de siempre, el entramado de ladrillos y maderos que conformaban la pared. Pedía a gritos un lavado, una restauración, un dejar sin piel la pared que pido a gritos una reforma, un lavado de cara.

Había que mantener la antigüedad incluso en los impedimentos

En aquella curiosa ventana habían entrado a robar. Tanto que el dueño, algún Conde perdido de la Francia de los Cátaros, decidió impedir más entradas sin consentimiento. Y puso la espiga de hierro para impedirlo. Había que mantener la antigüedad incluso en los impedimentos.

No sé si era un ventanuco o una trampilla

No sé si era un ventanuco, una trampilla, una ventana cerrada a cal y canto o un simple hueco venido a más. Pero esa madera gris entre tanta piedra antigua me sorprendió la mirada. Igual no era nada, pero como estaba cerrada no se sabía qué existía detrás de la madera.