La riqueza árabe se la quedaron los conquistadores

Vemos un patio de Granada con los diseños básicos de aquellos siglos de opulencia cuando las américas se nos doblaban. Agua en el centro del patio. Fuente con agua para lavarse antes de entrar al hogar. Columnas que sujetan el edificio y configuran su personalidad. Suelos de colores agradables y naturaleza repartida por las zonas. 

Agua, luz, naturaleza. 

En estos espacios sí hay ya ventanas que ofrecen convivencia y luz entre el patio y los interiores. Patios que en algunas ocasiones eran zonas a las que se accedía desde pasillos no siempre rectos, para que desde la calle o desde el exterior fuera imposible observar qué se hacía en su interior.

La ordenación del hogar cristiano tras la reconquista de España en los siglo XIV y XV en Andalucía siguió bebiendo de los diseños árabes con patios interiores que encerraban todas las puertas y ventanas del edificio sin que por las fachadas del exterior aparecieran nada que no fueran paredes lisas sin ventilación. 

Pero la riqueza a partir de estos patios interiores era maravillosa, adaptando las comodidades; la luz, el agua, la amplitud, los accesos a los espacios y al poder económico de sus habitantes.

Poca diferencia observaríamos entre este patio del siglo XXI, con uno árabe del siglo XIII en el mismo espacio o de otro cristiano del siglo XVI.