Cuidado con los tubos para entrar. A veces no dejan salir

Yo no he llegado a entrar en los Salones Dorados —en los Salones de Plata sí— por varios motivos de los que no todos conozco o reconozco. Pero entre los motivos que sí conozco uno es por ser lento en mis decisiones, lento y a veces dubitativo.

Quiero asegurarme 
en exceso de las situaciones y decisiones que debo tomar… y eso es imposible sin pagar un precio muy alto. 

Y si refriegas las reflexiones por muchos sitios, al final o te las pisan o ya dejan de ser tuyas para ser de todos.

Consultar esta bien, pero para patentar ideas no sirve pues pierdes su propiedad, dejan de ser tuyas.

No me importa el no haber entrado en los Salones Dorados aunque ser el primer perdedor es jodido, pero a todo somos capaces de acostumbrarnos. Y es cómodo.

Abrir las puertas y entrar siempre es un acto de riesgo. Una vez que entras es muy complicado salir fuera.