Sabía que con la boca abierta, era más sensual

Me dio la sensación de que miraba hacia arriba, pero lo que le atrapaba era meterse en la boca aquellas cerezas. Todo lo demás era disimulo para que no sospecháramos nadie. Era la frescura en todo su tamaño de pensamiento libidinoso. Pero mientras la mirábamos, en ningún momento quiso abrir levemente la boca para dejar su seriedad olvidada. Sabía que con la boca abierta, era más sensual.