Un campo de dudas que siempre va con nosotros

¿Sabemos los caminos?

                                              ¿Nos dejan tomarlos?

         ¿Queremos?

En Fotografía hay que insistir en series fotográficas

Se nos recuerda muchas veces que en la vida hay que insistir, hay que volver a los mismos espacios hasta dominarlos, que hay que especializarse en algo a base de conocer muy bien todos sus rincones. Y sí, es una buena manera de crecer sobre algo en concreto, de que cada vez sea mejor lo que hagamos en esa especialidad pues se van sumando experiencias. 

En la fotografía sucede lo mismo. Hay que insistir con SERIES similares, con temas elegidos a los que nosotros mismos les vamos exigiendo cada vez más y más. Hay artistas que (casi) toda su vida la han dedicado a un tema muy concreto. O a varios pero pocos temas de los que han hecho escuela.

Aprendemos sobre todo de lo que nos va rodeando en nuestra vida, y vamos aprendiendo de ese “algo” elegido por nosotros a base de insistir, de repetir, de mirar, pulir y remirar lo mismo siempre, desde muy diversas ópticas, puntos de vista, añadidos o seleccionados, hasta dejar pulido y abrillantado el tema.

Cuando los fotógrafos logran salir de su zona de confort "del todo" en realidad se instalan en otra zona de confort más compleja que les permite ampliar sus conocimientos sobre ella, eligiendo "una selección temática" para trabajar sobre ella. 

Eligen una temática, la exploran hasta casi agotar sus posibilidades, le dan la vuelta, la miran desde distintos puntos de vista. De esa exploración repetitiva, de ese insistir en la temática van saliendo cada vez aspectos y puntos de vista que al principio ni tan siquiera imaginaban. Pulen, tiran a la basura exploraciones que no les convencen, siguen insistiendo pues siguen aprendiendo.

Pongamos un ejemplo muy sencillo. Vamos a crear series de fotografías de ventanas. Pueden ser retratos, paisajes, niños, animales o lo que se nos ocurra. Algo con lo que nos sintamos cómodos.

En un principio nos gustarán todas las ventanas que se salgan de lo habitual. Y le añadiremos nuestro punto de vista y el tratamiento que nuestra formación crea más conveniente. Pero poco a poco iremos explorando el mundo de la ventana hasta convertirlo casi en una obsesión. 

¿Ventanas nuevas y modernas? 
¿Ventanas rotas?
¿Ventanas vestidas con añadidos? 
¿Ventanas con personas asomadas? 
¿Ventanas con gran colorido? 
¿Ventanas rurales? 
¿Ventanas en blanco y negro?
¿Ventanas distorsionadas? 
¿Ventanas de cristal en edificios modernos?
¿Trozos seleccionados de ventanas? 
¿Paredes junto a las ventanas? 
¿Clavos o enganches de las ventanas?
¿Ventanas desechadas en la basura?

Nos hemos ido moviendo desde un trabajo “con” ventanas a un trabajo “de” ventanas para terminar con un trabajo “contra” las ventanas. De la primera obra a la última veremos que ya no parece un simple trabajo sobre ventanas, aunque sea un trabajo con ventanas. Vamos dominando las ventanas, y las sacamos de su contexto, de "su" pared.

Margaret Bourke White y su Gandhi meditando

La historia de la fotografía y la historia por la fotografía la marca muchas veces la casualidad unida a una técnica depurada y a una mirada artística capaz de cazar los instantes idóneas, aunque como en este caso sea una escena preparada para la sesión.

Es Gandhi pocas horas antes de morir asesinado y la fotografía es de la neoyorquina Margaret Bourke White a la que le dedican un espacio en Xataka Foto. Imagen tomada sin poderse dirigir al fotografiado, pues estaba en su día de meditación.

Historia contada con fotografía, imposible ya de revivir excepto con la mirada de una artista, en este caso de Margaret Bourke White.




Teruel moderno y Modernista. El murciélago de Teruel

"Teruel Moderno o Modernista" - 2009 - Teruel




Los señores en pelotas, en Gerona se quedan asombrados

En Gerona los señores se quedan asombrados por nada, enseguida se ponen compungidos en cuando ven flotar los peces sobre el asfalto, sobre todo si ellos antes van en pelotas. Tengo mis dudas, como siempre, y no sé si esto mismo sucede igual en Zaragoza o en Madrid, pero de momento yo lo he visto en Gerona. 

¿Habrán perdido el mar debajo de los pies? Poe eso tal vez en Zaragoza y en Madrid no nos quedaríamos tan asombrados, pues ya venimos de fábrica sin mar.

Dudar por dudar es tontería. Hay que dudar sin medida

Dudo, siempre dudo. Dudo incluso sobre si el dudar es positivo o negativo. Mis dudas son mierdas mías, y siempre dudo entre varias opciones para elegir siempre la peor. 

Lo bueno de dudar es que nunca dejas de dudar, pues aunque hayas ya tomado una decisión, pasas a la fase de dudar si esa era la mejor decisión posible. 

Construir la vida sobre diversas opciones es lo lógico, dudar antes de decidir sería la reflexión mínima necesaria. Pero luego ya seguir dudado hasta que te entra otra duda en la vida puede ser enfermizo. 

¿Y quien dijo que estar enfermo no es bueno a veces? Lo malo es no saber elegir sobre qué tipo de dolencia enfermiza es mejor dudar. 

Me voy, que ya vale de joderos el momento. Pero no tengo ni puta idea de a dónde irme. Dudo entre la cocina y el baño. Soy la mosca de la izquierda.

Cuestión de blancos que se ven o que no se ven

El blanco más blanco es el blanco que no se ve. Si ves algo que parece blanco, que incluso es blanco, no es un blanco auténtico. Algo de color tiene para engañarnos y dejarse ver. Aunque también podría ser que siendo blanco de verdad lo viéramos porque lo que rodea a su blanco no es blanco.

Siempre hay un blanco más blanco que el blanco. Incluso el que nos marca 0/0/0 podría tener valores negativos y reírse de nosotros.

Tres tristes árboles de Madrid. Pero con color

Tres árboles de Madrid con color me obligaron a mirarlos, tomaron prestada la mirada de mis ojos en aquella tarde ya tarde y se me llevaron hacia ellos. 

No supe negarme, no pudo seguir recto con mi rostro de paseante tonto. 

Los miré, me miraron y quedamos en intercambiar detalles. 

Yo me los llevé con mi cámara y ellos se quedaron contentos. ¿Y el tercero?


Son niños. Es Barcelona. Parece un milagro de colores

Quiero mostrar esta imagen por el lugar, por la felicidad que representa ver a niños jugando, alegres, llenos de color creyendo que las pompas de jabón son milagros que flotan mientras salen de la nada para llenarse de color.

Es Barcelona.

Creo que tenemos que entendernos mejor todos nosotros, entre todos nosotros, con todos vosotros.