La chulería natural de una flor chula

Hay flores provocadoras, chulas y jetas, flores que se creen las más majas del mundo y lo quieren demostrar a golpe de farol, incluso de bravuconearía, de pinturera manera de levantar los pétalos y ponerse farruca. No podemos hacer nada que no sea mirarlas y reconocer que con su belleza es muy fácil alumbrar sus faroles para que nos quedamos mirándola con envidia. 

Este ejemplar de chulería entre blanca y morada nació en Valencia, pero eso es lo de menos, nunca sabremos desde dónde vino la semilla.

A la vez, la vida nueva y la muerte vieja

A la vez, todavía, ahora, la vida y la muerte en la misma imagen. La flor seca arriba de un octubre ya lejano, mientras la nueva flor brilla en el febrero primaveral adelantado. Todo continúa como si nada hubiera sucedido, ajenos a los tiempos, cumpliendo lógicas naturales. La vida y la muerte se sustituyen, pero a veces se pueden mantener durante un tiempo. La naturaleza es la Reina.

Nace la vida tras los fríos tiempos de nieve

Vuelve la vida tras los duros fríos del invierno, se vuelve a nacer tras caer derrotado por el tiempo  y la naturaleza insiste en empujar para abrir la vida de nuevo. Es así siempre… si no somos capaces de torcerlo. Aunque ella es más fuerte que nosotros.

Letizia Battaglia y su fotografía de dolor y muerte

La fotógrafa italiana Letizia Battaglia supo plasmar la muerte y la violencia de la mafia con una belleza compleja de mirar pues la muerte y el dolor siempre produce náuseas. Hoy según nos dice el diario El País, duda de su propia obra y con sus 84 años se pregunta si el dolor debe ser mostrado y demostrado.

Su vida no ha sido fácil, y tal vez ese impulso de la fotografía como herramienta de salida para sus ideas y pensamientos le haya servido para sentirse más vida dentro de la muerte y el dolor de otros.

“Fotografiar el trauma es vergonzoso. Amas a esas personas, pero tienes que fotografiarlos, no podía decir que lo hacía por amor"


Este fin de semana un documental emitido en Movistar+ nos hablará de esta fotógrafa y la podremos escuchar y entender mejor.

En la imagen que he dejado arriba podemos ver la muerte, el dolor, la pobreza, la soledad, la puta mierda de la sociedad que solo entiende del poder del dinero, para lo que necesita siempre a muchos pobres que mueran por ella.

Todo se corta y se abre según quien haya pisado antes

"Rayas en la arena de Valencia" - 2018 - Valencia



Unos patos planos advierten que están cansados.

Todos influimos en los pensamientos de todos. Estos patas también. Creo que están cansados, hartos, desbordados de la vida que llevan. Son patos cansados de aguantar tonterías y se rebelan gritando que los sigamos hacia la rebelión. Al fin y al cabo… solo son patos. Y planos.

Las luces de una ventana azul en Ibiza

"Una ventana azul cían" - 2020 - Ibiza

Estela de Castro y una fotografía Real del siglo XXI, muy real

La fotógrafa madrileña Estela de Castro ha saltado a los medios de masas estos días por la presentación de las nuevas imágenes de la Familia Real de España. Una madrileña con más de 15 años de exposiciones en su haber, una profesora de arte fotográfico y constructora de miradas personales que como cualquier fotógrafo artístico y social, intentan hablar por sí mismas.

Esta imagen es de octubre de 2019, donde muestra a los Reyes de España vestidos para la cena de gala con motivo de la entronización de Naruhito como emperador de Japón. Un ejemplo de adaptación pero sobre todo de muestra clara de que el arte actual para dejar asentadas las figuras históricas ya no es el óleo, la pintur,a sino la fotografía.

Ira zaragozana en un balcón. Simplemente ira

Ira. No sé el motivo… pero había ira. Se asomaron y decidieron decirnos que ellos tenían ira. Mucha ira.

Es el centro de una gran ciudad pero la ira suena a nada. No nos importa nada que algunos tengan ira, pues incluso lo entendemos.

Ira contenida dentro, ira escrita fuera. Ira que se mantiene en los días, en los meses, en la causas. Ira zaragozana.

Las pisadas firmes de una libertad que volaba

No andaba, desfilaba. No avanzaba sin ton ni son, iba hacia el agua para comer. No volaba, pisaba con seguridad pues estaba sola. Yo legué después y solo pudo observar sus pisadas. Había estado allí, pero no quiso esperarme. Y lo entiendo pues yo no soy de fiar viniendo de los humanos. Es posible que la viera luego volar sobre mi cabeza, pero ya no la reconocí.

El mar Cantábrico quiso tragarse la luz

"Tarde Cantábrica" - 2012 - San Sebastián




¿Gusta lo que vemos nosotros o lo que quieren ver los demás?

A veces miramos hacia arriba desde nuestra posición erguida. Pero eso nos impide ver de más formas. Debemos cambiarnos de posición, no solo de mirada. ¿Qué podríamos ver si nos tumbamos? ¿Y si giramos la cabeza 90 grados?

De la misma forma podemos luego en el laboratorio hacerlo más sencillo. Cambiando la imagen con giros que cambian sus posiciones sobre nosotros que seguimos mirando de frente. 

Seguimos mirando igual pero el mundo ha girado.

Todo es relativo. Nuestra forma de mirar lo es, nuestra capacidad para ver. La forma real de los objetos. No ve lo mismo un niño de 130 centímetros de altura que un adulto de 190 o incluso un adulto de 160. A veces lo poco es mucho. Y por ello tampoco encuadraría igual cada una de esas personas.

¿Mostramos en el arte lo que vemos nosotros? ¿O al contrario intentamos mostrar lo que nos gustaría ver? Otra vez volvemos a ese "todo es relativo". 

¿Gusta lo que vemos nosotros, o gusta lo que no ven los espectadores cuando miran a la vida de frente?

Cuestión de provocar con los colores muertos

Ir de rojo por la vida es peligroso pues los “malos” te ven más y mejor, desde más distancia, y si quieren pillarte lo tiene más sencillo, no fallan nunca.

¿Pero tantos malos hay por la vida?

¿De qué color visten los malos?

El gris es un color interesante, depende de los matices. El gris marengo es elegante. El gris ala de mosca es suave y luminoso. El gris roto es una mierda pues no es ni lo uno ni lo otro.

Si llevas una bolsa verde en la mano nunca te pongas de gris marengo pues estás jodiendo a la bolsa. Nunca podrá demostrar que tiene vida propia. 


Si llevas una parka roja tampoco le haces ningún favor al pantalón gris marengo, pues está perdiendo sus posibilidades.

Los colores están para reírse de ellos. O para sufrir con ellos.

Caminamos sobre el infierno. Pero tiene tapas para no caer

Podríamos pensar que se dirige a las alcantarillas pero no. Ella camina sin mirar al suelo, no sabe que debajo está el infierno pero que se lo hemos tapado para que no se caiga. 

Es la sensación de que va hacia el averno la que nos hace temblar por su futuro. Pero igual no, igual está confesada y no le sucede nada. 

La confesión es muy útil para los inocentes. Te permite seguir viviendo hasta volver a pecar y que te pilla el demonio algo desprevenido. 

¿Por qué (casi todos) los pecados son siempre tan apetitosos?

Un campo de dudas que siempre va con nosotros

¿Sabemos los caminos?

                                              ¿Nos dejan tomarlos?

         ¿Queremos?

En Fotografía hay que insistir en series fotográficas

Se nos recuerda muchas veces que en la vida hay que insistir, hay que volver a los mismos espacios hasta dominarlos, que hay que especializarse en algo a base de conocer muy bien todos sus rincones. Y sí, es una buena manera de crecer sobre algo en concreto, de que cada vez sea mejor lo que hagamos en esa especialidad pues se van sumando experiencias. 

En la fotografía sucede lo mismo. Hay que insistir con SERIES similares, con temas elegidos a los que nosotros mismos les vamos exigiendo cada vez más y más. Hay artistas que (casi) toda su vida la han dedicado a un tema muy concreto. O a varios pero pocos temas de los que han hecho escuela.

Aprendemos sobre todo de lo que nos va rodeando en nuestra vida, y vamos aprendiendo de ese “algo” elegido por nosotros a base de insistir, de repetir, de mirar, pulir y remirar lo mismo siempre, desde muy diversas ópticas, puntos de vista, añadidos o seleccionados, hasta dejar pulido y abrillantado el tema.

Cuando los fotógrafos logran salir de su zona de confort "del todo" en realidad se instalan en otra zona de confort más compleja que les permite ampliar sus conocimientos sobre ella, eligiendo "una selección temática" para trabajar sobre ella. 

Eligen una temática, la exploran hasta casi agotar sus posibilidades, le dan la vuelta, la miran desde distintos puntos de vista. De esa exploración repetitiva, de ese insistir en la temática van saliendo cada vez aspectos y puntos de vista que al principio ni tan siquiera imaginaban. Pulen, tiran a la basura exploraciones que no les convencen, siguen insistiendo pues siguen aprendiendo.

Pongamos un ejemplo muy sencillo. Vamos a crear series de fotografías de ventanas. Pueden ser retratos, paisajes, niños, animales o lo que se nos ocurra. Algo con lo que nos sintamos cómodos.

En un principio nos gustarán todas las ventanas que se salgan de lo habitual. Y le añadiremos nuestro punto de vista y el tratamiento que nuestra formación crea más conveniente. Pero poco a poco iremos explorando el mundo de la ventana hasta convertirlo casi en una obsesión. 

¿Ventanas nuevas y modernas? 
¿Ventanas rotas?
¿Ventanas vestidas con añadidos? 
¿Ventanas con personas asomadas? 
¿Ventanas con gran colorido? 
¿Ventanas rurales? 
¿Ventanas en blanco y negro?
¿Ventanas distorsionadas? 
¿Ventanas de cristal en edificios modernos?
¿Trozos seleccionados de ventanas? 
¿Paredes junto a las ventanas? 
¿Clavos o enganches de las ventanas?
¿Ventanas desechadas en la basura?

Nos hemos ido moviendo desde un trabajo “con” ventanas a un trabajo “de” ventanas para terminar con un trabajo “contra” las ventanas. De la primera obra a la última veremos que ya no parece un simple trabajo sobre ventanas, aunque sea un trabajo con ventanas. Vamos dominando las ventanas, y las sacamos de su contexto, de "su" pared.

Margaret Bourke White y su Gandhi meditando

La historia de la fotografía y la historia por la fotografía la marca muchas veces la casualidad unida a una técnica depurada y a una mirada artística capaz de cazar los instantes idóneas, aunque como en este caso sea una escena preparada para la sesión.

Es Gandhi pocas horas antes de morir asesinado y la fotografía es de la neoyorquina Margaret Bourke White a la que le dedican un espacio en Xataka Foto. Imagen tomada sin poderse dirigir al fotografiado, pues estaba en su día de meditación.

Historia contada con fotografía, imposible ya de revivir excepto con la mirada de una artista, en este caso de Margaret Bourke White.




Teruel moderno y Modernista. El murciélago de Teruel

"Teruel Moderno o Modernista" - 2009 - Teruel




Los señores en pelotas, en Gerona se quedan asombrados

En Gerona los señores se quedan asombrados por nada, enseguida se ponen compungidos en cuando ven flotar los peces sobre el asfalto, sobre todo si ellos antes van en pelotas. Tengo mis dudas, como siempre, y no sé si esto mismo sucede igual en Zaragoza o en Madrid, pero de momento yo lo he visto en Gerona. 

¿Habrán perdido el mar debajo de los pies? Poe eso tal vez en Zaragoza y en Madrid no nos quedaríamos tan asombrados, pues ya venimos de fábrica sin mar.

Dudar por dudar es tontería. Hay que dudar sin medida

Dudo, siempre dudo. Dudo incluso sobre si el dudar es positivo o negativo. Mis dudas son mierdas mías, y siempre dudo entre varias opciones para elegir siempre la peor. 

Lo bueno de dudar es que nunca dejas de dudar, pues aunque hayas ya tomado una decisión, pasas a la fase de dudar si esa era la mejor decisión posible. 

Construir la vida sobre diversas opciones es lo lógico, dudar antes de decidir sería la reflexión mínima necesaria. Pero luego ya seguir dudado hasta que te entra otra duda en la vida puede ser enfermizo. 

¿Y quien dijo que estar enfermo no es bueno a veces? Lo malo es no saber elegir sobre qué tipo de dolencia enfermiza es mejor dudar. 

Me voy, que ya vale de joderos el momento. Pero no tengo ni puta idea de a dónde irme. Dudo entre la cocina y el baño. Soy la mosca de la izquierda.

Cuestión de blancos que se ven o que no se ven

El blanco más blanco es el blanco que no se ve. Si ves algo que parece blanco, que incluso es blanco, no es un blanco auténtico. Algo de color tiene para engañarnos y dejarse ver. Aunque también podría ser que siendo blanco de verdad lo viéramos porque lo que rodea a su blanco no es blanco.

Siempre hay un blanco más blanco que el blanco. Incluso el que nos marca 0/0/0 podría tener valores negativos y reírse de nosotros.

Tres tristes árboles de Madrid. Pero con color

Tres árboles de Madrid con color me obligaron a mirarlos, tomaron prestada la mirada de mis ojos en aquella tarde ya tarde y se me llevaron hacia ellos. 

No supe negarme, no pudo seguir recto con mi rostro de paseante tonto. 

Los miré, me miraron y quedamos en intercambiar detalles. 

Yo me los llevé con mi cámara y ellos se quedaron contentos. ¿Y el tercero?


Son niños. Es Barcelona. Parece un milagro de colores

Quiero mostrar esta imagen por el lugar, por la felicidad que representa ver a niños jugando, alegres, llenos de color creyendo que las pompas de jabón son milagros que flotan mientras salen de la nada para llenarse de color.

Es Barcelona.

Creo que tenemos que entendernos mejor todos nosotros, entre todos nosotros, con todos vosotros.