¿Y si los bichos existieran y además los viéramos?

Si los microbios y las bacterias se hicieran grandes de tamaño, no podríamos vivir entre ellas… de miedo. Lo mismo sucedería con los seres imaginarios de los cuentos, de nuestros sueños, de algunos pensamientos, de brujerías o juegos de manos. Por eso la imaginación tiene sus limitaciones, pues mirar y ver depende de nosotros y no es bueno ver todo lo que imaginamos. Por si acaso.