¿Un simple rincón puede ser arte?

Un simple paisaje, un lugar, un espacio íntimo y público pueden ser arte si lo miramos con deseos de adivinar su dulzura, su diferencia, si calidad de estancia original. 

El arte está en mirar, en apreciar lo distinto y su capacidad para movernos las sensaciones propias del momento. No hay que esperar más, no es necesario. 

Un beso es arte, un buen plato entregado con trabajo y amor al comensal puede ser arte,  un olor, una música, un poema, un paisaje, un rincón como el de la imagen.

Algo nos puede parecer muy bello en un momento y pasar desapercibido en otro distinto. Eso depende de nosotros. Él sigue siendo el mismo pero su capacidad de motivación cambia por nosotros. Somos al final nosotros mismos los que creamos el arte al mirarlo, al dejar que entre en nosotros.

¿Te apetece una cerveza tostada en esa mesa? Pues si…, eso es el arte del rincón, su capacidad de motivarnos, de atraparnos.