Monjitas falsas en una ventana de Portugal

Pasear es peligroso pues te puedes encontrar cualquier cosa entre las ventanas que te observan. En este caso paseando por Oporto me encontré estas monjitas alegres y semi escondidas que nos miraban a los transeúntes. Ante una monja como Dios manda no puedes hacer otra cosa que volverte buena persona, y si encima te mira como que no te mira, de soslayo, estás pillado y no puedes disimular. Estas eran monjitas falsas, y eso me salvó.