Fotógrafo analógico, de calle, de revelado manual

Ya no existen fotógrafos callejeros, urbanos, con todo su laboratorio encima, dentro, con el oficio y la artesanía de sus años derramando años, cubiertos de olores a revelador y llenos de experiencias viejas. Es fotógrafo de blanco y negro que revela y fija la imagen en su “artilugio” metiendo las manos a oscuras y contando mentalmente el tiempo. Es arqueología, es casi prehistoria. Es arte del mantenimiento. La silla y las manchas en el suelo de los líquidos acompañan perfectamente la estampa. Es totalmente analógico, de dedo, de mano, de olor y tacto. Es algo que ya casi no existe. Es Portugal.