Existe la fotografía o se ha convertido en “otra cosa” aunque la sigamos llamando fotografía?

¿Qué es la fotografía hoy en este ya avanzado inicio del siglo XXI? ¿Existe la fotografía o se ha convertido en “otra cosa” aunque la sigamos llamando fotografía? En mis inicios una fotografía era una acción lenta, meditada, cara, sucia, maravillosamente llena de fases donde el resultado final casi era lo de menos. ¿Qué es hoy, en el 2019, la fotografía que todos llevamos en el bolsillo siempre?

El espacio temporal de los disparos era fabuloso pues suponía seleccionar muy bien, esperar, meditar antes del disparo. Todo era manual, el carrete 4 por 6,5 era caro, tenías creo 8 disparos por carrete y no había donde elegir. Hoy todo esto ha desaparecido. Pero los revelados del negativo, el positivado con la ampliadora, el olor a metol o hidroquinona o sulfito, era maravilloso.

Ahora se pueden disparar decenas de imágenes en un minuto con ráfagas… para elegir la mejor, y cuando se vuelve de un viaje traemos miles de imágenes distintas que muchas de ellas seleccionadas sin casi verlas, y todas ellas, las que eliges, pasan por programas de retoque para volverlas del revés. No pasan por el papel y directamente salen pitando hacia redes en forma de archivos. Y en la misma medida en que son rápidas de hacer, de “fabricar”… son rápidas de abandonar, de olvidarlas, de perderlas entre archivos de miles y miles de imágenes.

Ahora ya no existe el revelador o el fijador, ahora existen los discos duros y las maneras de no perder los archivos, que nunca puedes tocar. Los guardas porque te crees que los estás guardando, metidos en una cajita de aluminio que se conecta a la corriente. ¿Durante cuántos años?

Además ha cambiado el concepto. Ya no se busca la fotografía “buena” sino el instante pillado, la mirada propia, lo cual es bueno. No importa tanto la calidad, y eso hace que no sepamos diferenciar la propia calidad entre lo mediocre, pues apabulla la cantidad. Estamos rodeados de millones de imágenes, de miles de ellas que todos los días nos quieren envolver. De esa manera es casi imposible aprender a diferenciar. ¿Existe la fotografía cuando esta nos inunda? Un buen vaso de agua fresca servida en una copa fina no es lo mismo que una riada de agua pantanosa.

Y como la fotografía ya no puede volver atrás, como ya no es posible entenderla como se entendía tan solo hace 50 años, tenemos que empezar a plantearnos si de verdad lo actual es fotografía o simplemente lo parece y lo seguimos llamando igual por no haber querido cambiar el nombre. ¿Los que hacen fotografía con un teléfono son fotógrafos? Sin duda ya no. Igual que no son camioneros o taxistas los que se compran una furgoneta para el trabajo o un coche para ir a la oficina. No es cocinero quien simplemente cocina, sino quien sabe innovar en la cocina o al menos trabaja y vive de la cocina.

Pero es que ni el producto final es fotografía. Si acaso son imágenes, que es muy diferente. Y con esto quiero dejar claro que no es que sean peores o tengan menos valor. Al contrario. Una imagen puede tener un valor incalculable por muy diversos motivos. La duda que planteo es: ¿Debemos seguir llamando fotografía a la fotografía? La música de Prince o de Sabina en nada es parecida a la de Vivaldi y a todo lo llamamos música, aunque le ponemos adjetivos diferentes. ¿Y si le pusiéramos apellidos a la fotografía tan contundentes como a la música o a la pintura?