Rayas intermitentes, como la propia vida

Levemente intermitentes por efectos del tiempo. Así se comportan estas líneas sin pretenderlo, hasta configurar una sensación de caminantes que titubean ante las contrariedades. 

Siempre hay piedras en los caminos, pero hay que saltarlas u orillarlas. Y si son grandes emplearlas para sentarse encima y descansar sobre ellas.