Mis cuatro pueblos de momento, y sus sabores

Mi primer pueblo fue Soto de San Esteban en Soria, el segundo fue Gurrea de Gállego en Huesca. El tercero ya fue Cambrils en Tarragona para demostrar que iba creciendo en posibilidades, y el cuarto está siendo Anzánigo otra vez en Huesca. 

Es como un recorrido vital desde las eras de un pueblo pequeñito pasando por los colorines de un pueblo turístico para terminar en la plaza de Anzánigo que es el verde contrapunto y donde el silencio suena a río. 

En medio quedan ciudades con mucha enjundia como mi Zaragoza y mi Madrid. Yo no soy madrileño para nada, pero es que Madrid no es de los madrileños. 

Todos los buenos platos de la cocina necesitan especias que den sabor y contraste. Por eso tengo siempre unos polvos de San Sebastián, otros de Bilbao, unas hojas secas de Barcelona o Valencia, unas gotas de Soria y un ramillete de New York. 

Con todo eso voy construyendo el camino. No hay más. O si.