Cartucho es un perro cazador pero desempleado

 
Cartucho es un perro cazador que ya no tiene trabajo. Antes era de El Barbas que era un personaje de Berlanga sin que ninguno lo supiera. O casi, pues participó de extra en una película de la Celtiberia escondida donde la caza sigue siendo un elemento prehistórico que gusta enseñar. 

Cartucho es un perro a manchas ocres y amarillas con pelo largo sin peluquería y que me conoce del pueblo vacío, por eso cuando me paseo por sus calles se acerca para que le rasque la cabeza en señal sumisa mía hacia él. 

Está cochino que es como están los perros de los pueblos que casi no tienen amo. Pero yo le rasco la cabeza y luego me lavo las manos sin decírselo a Cartucho para que no le entre un mal moral. 

Cartucho me quiere pues no hay tantos que le rascan la cabeza, por debajo y por arriba. Pero es muy suyo. Permite que le toque un rato solo, donde se me apega hasta casi empujarme. Me quiere sentir, me quiere tocar y decirme que yo soy suyo. Y su amor me llega. Y su mando en plaza.

No le digo nunca que yo no soy de nadie. Ni de mí mismo. Igual me ladraba entonces.