El ojo del árbol de Salinas. Un ojo de más

Los árboles también tienen ojos. No ven por ellos, pero los tienen. Y cuando no los tienen se los ponen. Un árbol sufre cuando le ponen un ojo artificial, como sucede con cualquier ser vivo. Tenemos los ojos que nos corresponden, ni uno menos ni uno más. Si acaso… si acaso alguno menos.