Una calle normal de Zaragoza, donde todo parece normal

Nadie sabe bien dónde está la normalidad, incluso muchas veces parece esconderse, disfrazarse. Es como si le diera vergüenza aparecer ella sin motivo aparente. Un señor se sienta a rezar en voz alta mientras sujeta con una mano un palo largo con flores, mientras a su vera pasa una monja vestida como antaño en una mañana de mucho calor. Todo normal.

Mujeres deportista que engañan van de corto mientras la monja suda por dentro pues el calor es el mismo para todos. ¿De verdad es normal tener a un señor sentado mientras recita la Biblia y con las mangas de la camisa bajadas? ¿Hasta dónde sudará la monja? ¿Todo es normal?