Las sandalias de un trabajador cansado

No es fácil explicar lo que nos lleva a realizar una fotografía u otra. Nos quedamos observando algo, lo encuadramos con nuestra mirada, creemos que va a funcionar y disparamos. Nos gusta. Luego es posible que con el tiempo nuestra forma de observar una imagen haya cambiado y lo que en un momento nos pareció interesante se queda abandonado por aburrido.

Pero en cambio otras veces sucede lo contrario. Al llegar a casa observas lo fotografiado y no te produce lo mismo que cuando disparaste. Y lo dejas olvidado. Pero con los años o meses aquello que no te decía nada, vuelve a recobrar vida, habla otra vez y te transmite sensaciones. 

Esto nos lleva a la clara divergencia entre espectadores. Si a nosotros nos sucede esto con nuestras propias imágenes, qué no le supondrá a los que simplemente miran lo que les mostramos. 

Pues sin duda habrá personas que les diga algo… a otras no les dirá nada y a los que les guste, a unos lo será por unos motivos y a otros por todo lo contrario.

La imagen que os dejo arriba fue un descarte de hace una década larga. Un nada. Ahora la veo y me han gustado la suma de las sandalias en el pozal y el garrafón de agua. 

¿Unas sandalias de pescador? ¿Un descanso para los pies de guerrero? Os voy a decir un secreto. Son las sandalias de un trabajador de circo.