Dos fotografías iguales pero diferentes



En el Arte nada hay más real que una fotografía, nada más auténtico que la fotografía, aunque se haya manipulado mucho. Siempre conserva algo de la realidad que ha sido captada. Un cuadro, una novela o relato, una partitura nacen de la nada. Pueden contener verdades, pero todos admitimos que nacen desde el contrato entre escritor y lector donde ambos asumen que todo es ficción, mentira.


Pretender de la fotografía lo contrario es excesivo. En la fotografía también hay mentiras, retoques, puntos de vista, encuadres elegidos, montajes de actores o de escenarios. Aun así conservan una gran parte de verdad. cuando Avedon retrataba s sus personajes creando el ambiente, no estaba creando mentiras ni fotografiando algo desde el invento completo. Aquellas personas eran reales, sus muecas eran posiblemente provocadas, pero reales. 


En el cine casi nada existe antes de terminar el rodaje. Se contratan actores para que se mueven por los paisajes o se ponen elementos o luces que acompañan las escenas. Incluso se añaden sonidos o músicas, diálogos literarios que son falsos. En la fotografía eso no sucede, todo está desnudo de acompañamientos.

Estas dos fotografías son reales. Era un día nublado, un gris de febrero, pero yo no quiero que se vea eso sino una mañana alegre, potente y abierta. Con los retoques cambia mucho su sensación, pero sigue conservando gran parte de su verdad. El encuadre correcto es el de la imagen sin retoque.