Siempre lo importante es estar. Subir o bajar

Subir. Bajar. Entrar o salir. Estar o desaparecer. Viajar.

La soledad no existe, siempre estamos acompañados de nosotros. 

La soledad es no creer en nuestras propia capacidad para acompañarnos.

Estar. Siempre lo importante es estar.


12 consejos para un fotógrafo que quiere aprender

1/ Tenemos que estudiar el trabajo de otros profesionales, de los de hoy y de los de ayer. De todos ellos siempre se aprende, mirando o leyendo, observando en exposiciones o en internet sus obras, sus ideas, sus explicaciones.

2/ Debemos aprender y entender qué nos quisieron decir otros fotógrafos con sus obras. Ellos querían comunicarnos algo ¿lo lograron? ¿de qué manera? ¿utilizando qué recursos de comunicación?

3/ La fotografía es comunicar, es contar algo, mostrar historias, ofrecernos la mirada de un profesional que tras ver algo que le resultó interesante, nos lo traslada a nosotros. Eso mismo es lo que deben trabajar tú. Comunicar.

4/ Si hay algo que te ha resultado interesante ante tu mirada… ¿de qué forma puedes lograr que también resulte interesante a los espectadores? ¿qué puedes aportar a eso que ahora mismo estes viendo y quieres cazar para conservar?

5/ No es posible gustar a todos. No es posible que todos te entiendan. Pero si no tienes un estilo propio lo normal es que no gusten a nadie durante mucho tiempo, pues al final ellos no saben a quién están viendo.

6/ Si tienes dudas ante una escena, ante una fotografía… no lo dudes ni un instante. ¡¡dispara!!… y luego vuelve a observar para ver si ha mejorado el encuadre o la luz o la escena. Y vuelve a disparar.

7/ Haz fotografías de lo que te guste a tí. Pero no tanto de lo que te guste a tí en este momento, sino de lo que piensas que te gustará a tí dentro de unos años. Las imágenes deben ser conservadas como válidas mucho más que unas horas, que unos días. Hay que trabajar para el futuro, desde el presente. Te tienes que gustar tú mismo dentro de unos años.

8/ Hay que ser constante, hay que pensar en el largo plazo, hay que coleccionar instantes, ideas, proyectos. Ir sumando nuevos elementos, cambios leves, giros, tiempos. Hay que crecer y hacer crecer tu colección de fotografías.

9/ Necesitas tener espectadores, la fotografía es para verla, para leerla, para que la lean y la vean otras personas. Pero la fotografía es tuya y tiene que tener su personalidad, tu firma en las formas y los modos.

10/ Aprende. Aprende a contar historias, a ver cómo cuentan los demás. Aprende siempre. Cuanto más sepas, más necesidad tendrás de seguir aprendiendo. Hay cientos de formas de contar historias. Algunas casi inentendibles.

11/ No te creas los consejos sobre normas y reglas, sobre perspectiva o contrapesos. Hoy todo depende de la belleza. Todo está para ser destruido, para cambiarse, para innovar. Si es bello, si te lo parece… es válido. Sigue explorando.

12/ No te cansen, no te aburras, no te rindas, no te pidas explicaciones. Simplemente trabaja mucho.

Las líneas del pincho de Murcia

Paseando por Murcia me encontré este pincho elevado sobre las aguas. Todos quieren ir hacia él. Incluso las nubes. 

Volando desde Murcia. Lo sabíamos

Era muy complicado, y lo sabías. Callabas… pero lo sabías. 

Tu sonrisa dulcificaba los tiempos de relación, pero siempre la vida se escapa. 

Por unas horas lograste hacer lo pendiente. 

Curiosidades de la vida rápida.


Flor para hacernos creer que el fresco existe

En días de tanto calor cuarentón hasta las flores se esconden, así que mostrar unas de las primaverales puede refrescarnos algo la tarde. O al menos hacernos creer que volverán las aires refrescantes. O eso me han dicho.



Sobre el negro, el verde siempre gana

Hojas verdes claras llenas de luz amarilla.

          Vida nueva que nace empujando con todo el color.


¿Cómo es posible que un palo seco contenga vida de color en su interior?

Hojas llenas de luz verde claro que amenazan con ser grandes.




Verdes Aragoneses de Aragón

No es lo mismo Hecho en Aragón que Helechos de Aragón. Lo sé, es un chiste malo. Pero no doy para más. Pero curiosamente estos Helechos están Hechos en Aragón, porque Aragón es verde y marrón, es color y calma, tranquilidad y sosiego. Es sobre todo andar y pisarlo.

Aragón hay que pisarlo, hay que andarlo y hablarlo. Aragón incluso hay que saborearlo, pues parte de Aragón son sus sabores escondidos. Pero no voy a realizar una campaña turística. las hacen muy bien desde el Gobierno de Aragón. Simplemente os dejo unos verdes muy distintos entre ellos. Verdes Aragoneses de Aragón.

Frescor de una mañana húmeda en Canfranc

La oscuridad del monte, del bosque, del sueño, del camino escondido que lleva al regazo de las ideas.

Paso a paso, lentamente, aspirando con fuerza el sabor a campo y monte. 

Frescor de una mañana húmeda en Canfranc.



Una aragonesa muy natural. Como todas ellas

Es una aragonesa más. Una gran aragonesa que no sé llamarla por su nombre. Una belleza inimitable. 

Un lujo del Aragón más Alto, del Aragón fácil de ver, de ese Aragón de Huesca que no siempre sabemos poner en todo su valor.

Fotografía de un texto no seguro

A veces buscando textos o gritos de la sociedad te encuentras con frases que no llegas a entender bien. ¿Qué deseaban decir? Pues con claridad no es posible responder.

"Dime que no buscarías un lugar seguro"

Es curioso pues es un texto impreso, no un simple grito del instante, se tuvo que meditar para poderlo crear en un ordenador e imprimirlo. Pero para eso está también la fotografía callejera, para dejar testimonio de lo raro, de lo complejo, de lo inentendible. Un fotógrafo es un cazador de instantes sociales, de la realidad del momento que vive su sociedad.


Vuelvo a insistir en el tema de la selección fotográfica, para poner envoltorio al texto, para acompañar al grito callejero de su ambiente, ponerlo en su contexto y en un valor más real, más entendible.

Fotografía de una frase en un cubo de basura

La fotografía urbana de frases o gritos también tiene su espacio en las diversas temáticas de fotografía callejera o del instante. Guardar los silencios está bien, si somos capaces de encontrarlos y cazarlos, pero guardas los gritos puede que esté mejor pues cada tiempo tiene los suyos. 

Una frase en una pared debe conservar su entorno, su envoltorio  para ponerla en más valor. No debería tener solo el texto sino también el ambiente, el lugar. De esa manera añadimos a la frase el contexto y el espacio. Ya no es solo un grito al aire, sino conservamos también ese aire.

¿Dónde se esconde el arte brut del siglo XXI?

El Arte Brut fotográfico está para pillarlo al aire pues es una muestra de nuestra época. Puede parecernos bruto, brutal, asqueroso, deforme, absurdo. Puede parecernos todo lo contrario al arte, incluso al arte urbano. Y todos tenemos razón. Pero si somos capaces de fotografiar un palacio del siglo XVIII no entiendo bien porqué no es posible fotografíar con igual deseo de conservación un arte urbano del siglo XXI.

Doy la razón a los que consideran esto otra forma de expresión que Arte Brut pues en realidad hay también otros conceptos de Arte Brut que no tienen nada que ver con lo que aquí muestro.

Pero es una manera de hablar, de expresión actual, de escritura gráfica, de jeroglíficos actuales. Lo de menos es si nos gustan o no, sino el lugar en donde los realizan. Nunca deben estar sobre lienzos mejores de lo que se va a escribir encima. Nunca deben estropear algo que es más bello o valioso de conservar. A partir de esa premisa, el Arte Brut es eso, arte en bruto, sin pulir, sin método.

Esta fotografía es de un barrio céntrico de Valencia.

Rincón de Valencia con un tono especial

Hay rincones especiales por diversos motivos personales. Puede que no tengan mucho que contar a los que los miran desde otra piel, pero a mi me llevan a una noche de calma. Con eso ya es suficiente para que se conserve vivo.

Kusakabe Kimbei y una de sus postales coloreadas

Esta fotografía se tomó en el año 1881, en décadas de fotografía en blanco y negro que se coloreaban a mano con anilinas. Vemos en ella el exterior del estudio del fotógrafo japonés Kusakabe Kimbei en la ciudad de Yokohama al poco de abrir el local. Una clásica postal de aquellos años del inicio de la fotografía, que (me imagino) se utilizaría como reclamo publicitario.

Su trabajo principal no era tanto el de fotógrafo de cámara como el de iluminador de fotografías en papel, bien suyas o de otros fotógrafos, para lograr darles una vida o una realidad que entonces se consideraba que la fotografía en blanco y negro no tenía. En la postal que vemos, efectivamente, el color ayuda a entender mejor los trajes, el ambiente, la sensación de instantánea de postal.

Estaba sentado mientras lo atrapé

Estaba sentado mientras lo atrapé. Lo corté y le puse marco. Nunca estuvo en ninguna pared. De momento. Tampoco es tan feo como para que parezca bello.

Hilos liados en un lío de hilos

Esta imagen se la encontró el fotógrafo (es decir, un servidor de vosotros) en una exposición de Madrid sobre Arte Alternativo. El creador es quien ejerce el trabajo de plantear su idea, y aquí el fotógrafo solo selecciona y encuadra. Nos trae a nuestra mirada su mirada.

Urbanismo extremo potenciado en una fotografía

La arquitectura, el arte de gran tamaño, el urbanismo espectacular nos brinda excelentes ejemplos para disfrutar y jugar con la fotografía. 

Un gran angular, una posición distinta y poco habitual para disparar la fotografía y logras unos ejemplares de objetos muy poco habituales. El paseante habitual no ve así el mismo objeto.

Es aprovecharse del arte escultórico para potenciarlo al utilizar miradas distintas, ayudadas con herramientas fotográficas.

No es una fotografía. Pero casi es una fotografía

Este cuadro está en este blog de fotografía por derecho propio como podéis imaginar. Parece una clásica fotografía a color. Esta obra al óleo es del artista pintor francés Fernand Pelez y fue pintada en el año 1883, cuando la fotografía todavía no se había metido en nuestros bolsillo. La tituló con mucho acierto “Homeless”, una familia sin hogar, desamparados, que hoy también podemos por desgracia ver a veces por nuestras calles. En España con niños no, nunca, pero en algunos países de la Unión Europea sí, aunque resulta increible.

La composición de la imagen es claramente fotográfica, naturalista, y bebe claramente del tipo de fotografías que ya se empezaban a realizar con retratos de la sociedad del momento en fotografías que muchas veces se coloreaban a mano para darles colores con anilinas que asemejaban a unas acuarelas saturadas.

Sin duda fue antes la pintura que la fotografía, lo sabemos, pero todo tipo de arte influye en todos ellos, no solo en los que van naciendo y se añaden a los anteriores. Este ejemplo de pintura con el máximo detalle es uno de ellos. 


En una clara instantánea callejera como esta, no es posible posar para realizar esta obra al óleo. ¿Ya se empezaba en aquellos años a utilizar la fotografía como ayuda al boceto, para luego continuar la obra a un tamaño mayor y moviendo elementos y añadiendo colores?

¿Qué nos hacen las imágenes a nosotros?



—¡Mira lo que le han hecho a las imágenes!

—Mira lo que ellas nos "hacen" a nosotros.



Vamos a elegir el hueco de nuestras vidas

¿Cuál es tu hueco?

Si pudieras elegir un espacio para estar dentro ¿cuál elegirías?

Yo lo sé. Por ti lo sé.

O la segunda o la tercera fila desde la izquierda, la zona enfocada, donde ves claramente lo que hay.

Nos da miedo irnos hacia las zonas desenfocadas de la vida, no vaya a ser que lo presente en esos huecos no nos guste nada de nada.

¿Y lo que hay en las enfocadas te gusta? 

Ha quedado en el recuerdo su silueta, su sombra

A cambio de la persona… alguien muy allegado colocó flores. ¿Quién se sentaba siempre allí? 

Ha quedado en el recuerdo de los espacios su silueta, su sombra, su presencia ya no presente. 

Alguien se debía sentar allí a mirar la muerte. 

Ahora ya no está. No sabemos si es a él al que ahora miran otros.

Gabinete Abstracto, fotografiado para condicionar

En fotografía, al igual que retratamos personas o monumentos, paisajes y bodegones, también podemos (y debemos si así queremos) fotografiar esculturas, arte en tres dimensiones, montajes abstractos. En todos ellos y cuando el arte no es plano, la mirada del fotógrafo queda plasmada en el conjunto. 

Lo mas simple y con menos posibilidades para que la intervención del fotógrafo se note sería este ejemplo que os pongo. Es un llamado "gabinete abstracto" donde casi es todo plano. Aun así la mirada del fotógrafo tiene su espacio en la selección del encuadre, en la intervención para resaltar o no los colores y las luces, para dejar en un lugar dentro de la totalidad de la imagen, los pocos elementos que contiene.

Cada visitante verá esta obra de una forma diferente. El fotógrafo nos muestra la suya. Tampoco pretende nada más. No hay que darle más importancia a su selección. 

La luz de la imagen y de la estancia teñía de colores cálidos las paredes blancas del gabinete. En el retoque final de la fotografía eso se ha evitado neutralizando los colores de la luz, dotando además a toda la pared de una luz más igual, más plana, con menos relieves. 

La idea era plantear sobre casi imagen plana el relieve de la maceta. Para ello además había que resaltar los colores verdes de las hojas. Y para que se lograra engañar algo más con la neutralidad falsa de la pared, se ha resaltado los pocos colores del suelo y el zócalo. 

Una vigilante de rosa y gris, que siempre te mira

Poner una belleza sobre un buzón destartalado es todo un detalle, aunque el dueño del local lo haya atado me imagino que para evitar el aire de los jetas. No es un muñeco de trapo, es el vigilante barato que te mira al entrar.

Dos fotografías iguales pero diferentes



En el Arte nada hay más real que una fotografía, nada más auténtico que la fotografía, aunque se haya manipulado mucho. Siempre conserva algo de la realidad que ha sido captada. Un cuadro, una novela o relato, una partitura nacen de la nada. Pueden contener verdades, pero todos admitimos que nacen desde el contrato entre escritor y lector donde ambos asumen que todo es ficción, mentira.


Pretender de la fotografía lo contrario es excesivo. En la fotografía también hay mentiras, retoques, puntos de vista, encuadres elegidos, montajes de actores o de escenarios. Aun así conservan una gran parte de verdad. cuando Avedon retrataba s sus personajes creando el ambiente, no estaba creando mentiras ni fotografiando algo desde el invento completo. Aquellas personas eran reales, sus muecas eran posiblemente provocadas, pero reales. 


En el cine casi nada existe antes de terminar el rodaje. Se contratan actores para que se mueven por los paisajes o se ponen elementos o luces que acompañan las escenas. Incluso se añaden sonidos o músicas, diálogos literarios que son falsos. En la fotografía eso no sucede, todo está desnudo de acompañamientos.

Estas dos fotografías son reales. Era un día nublado, un gris de febrero, pero yo no quiero que se vea eso sino una mañana alegre, potente y abierta. Con los retoques cambia mucho su sensación, pero sigue conservando gran parte de su verdad. El encuadre correcto es el de la imagen sin retoque.

La ciudad de Albi (Francia) y una de sus cuestas

En la Occitania francesa, en la localidad de Albi, paseando por sus siempre curiosas calles viejas llenas de artesanía y cuestas, es muy sencillo quedar atrapado por detalles, tiendas y colores, espacios casi de remanso de otros tiempos. 

En estas imágenes es imprescindible fotografiar algo de ambiente, del envoltorio del espacio, para colocarlo ante la misma sensación que quien visita el lugar. Una dura cuesta, paredes viejas, verde y naturaleza. Color.

Fotografía y arte abstracto. ¿Hay mucha distancia?

La distancia entre una fotografía y una clásica obra de arte abstracto no es tanta. Depende de quién mira la obra y de la capacidad de motivación interior que tengan las formas, los colores y el conjunto. Los fotógrafos somos sin duda artistas que utilizamos una herramienta para crear y/o atrapar. Pero nuestro objetivo sigue siendo motivar, crear miradas particulares, explorar y retener. 

Os dejo dos imágenes del mismo paisaje. Una mirada al cielo de New York y su posible interpretación abstracta de los mismos elementos. La distancia entre ambas obras puede parecernos mucha o muy poca. Depende.


Puede que dentro de las paredes queden restos de antaño

Puede ser que dentro de las paredes siga existiendo vida anterior, la que se quedó tapada con las nuevas pinturas. Hay que rascar y ver, rascar y esperar a que salgan los colores. Nunca se sabe.

Trampantojo visual en una estación de Metro

Una imagen puede ser claramente un trampantojo visual. Puede parecer lo que no es. Estas cerámicas de una estación de Metro están realizadas para engañar. Las personas nos adentramos a los subterráneos y allí ya nada es natural. Son cuevas impersonales, oscuras, artificiales, donde se pierde todo contacto con lo natural. Y nos lo quieren recordar. 

Y lo hacen además de una manera sutil, suave, sin que se note casi. También es labor del fotógrafo pillar esas escenas.

La clásica postal del New York imprescindible

Una de las estampas clásicas de cualquier visita a New York es el puerto que sale hacia las islas, esa sensación clara de estar viendo la ciudad de New York desde el mismo punto físico que contemplaban los que llegaban al Nuevo Mundo, aunque entonces vieran casitas bajas y no enormes rascacielos.

New York es como un gran Parque Temático creado para plató fotográfico. Es un escenario real para apostarse y fotografiar calles, personas, paisajes, vida, muerte, colores, estructuras, detalles. Pero muchas de esas sensaciones también se dan en nuestras ciudades. Sobre todo si son plurales, si tiene calles vivas, con color y movimiento. New York es lo más fácil para asegurarse buenas fotografías, pero antes hay que ir aprendido a saber mirar.

Cazador fotográfico de instantes

El otro día se me escapó una imagen (creo que) preciosa. Por décimas de segundo, como a cualquier cazador de historias. Tenía un gran monumento enfrente y entre este y yo con la cámara desplegada me encontré a dos jóvenes orientales posando para que una tercera las fotografiara. Todo me entraba en el visor. ¡¡Fabuloso!!

Pero la figura de la chica que hacía de fotógrafa en vez de estar sobre el fondo claro de la piedra del edificio, estaba sobre la zona oscura de la gran puerta del edificio. Me moví ligeramente para encuadrar todo igual pero con las figuras sobre el fondo claro de la piedra…, y se me movieron perdiendo la fotografía todo su sentido.

Cuando eres cazador de instantes esto es muy habitual, perdemos pequeñas historias por movimientos de instantes. Es mejor una mala fotografía que no hacer la fotografía. Y tras una mala fotografía intentar una mejor. Debería haber disparado la primera toma y luego intentar la segunda, pero no lo hice. 

Os dejo a cambio esta fotografía de una calle de New York, donde un joven tocaba percusión con botes vacíos de pintura, y nadie le prestaba atención. 

Fotografía de la primera cámara de seguridad en un portal

Nos miraba mientras pasábamos por su calle, tomada por sus ojos casi sangrientos. ¿A quién vigilas? ¿Qué pretendes con esa cara amargada? pero la pregunta más falta de respuesta sería: ¿Quién fue capaz de poner tamaño figura en la puerta de su casa para meter miedo?

Fotografías con marco sobre la pared

Las posibilidades creativas de la fotografía son tan enormes y variadas como las que tiene todo tipo de arte. La fotografía es sin ninguna duda un arte para manipular o modificar, para jugar o transformar realidades. O incluso para NO modificarlas. Eso depende de para qué es cada objetivo final de la fotografía, de la imagen.

Arriba, curiosamente vemos algo irreal. Nunca ha existido ese paisaje de la playa de Salou enmarcado y colgado en la pared. Incluso diría más. Nunca ha existido ese paisaje impreso en papel de ninguna clase. Fue en su momento una diapositiva que se digitalizó y que ahora he colocado digitalmente en un marco fotografiado mientras estaba colgado en la pared con otra fotografía en su interior.

Es jugar con la realidad para lograr otra realidad. En este caso muy sencilla. Pero que nos muestra las muchas posibilidades que cada uno podemos utilizar para "crear" miradas uniendo elementos e imágenes, hasta configurar "otra" mirada, otro elemento.

En este caso lo que se pretende es que la belleza del total sea superior a la belleza del paisaje de Salou. Eso no quiere decir que se logre, sino que es una explicación de métodos, jugando con encuadres y fondos. Luego cada fotógrafo lo hará mejor o peor con sus propias imágenes. 

Con el mismo marco digital y diferente encuadre y contenido del marco os dejo otro ejemplo con una flor en su interior.




Otro Hierro de mi pequeña colección metálica

De mi colección de “Hierros” os dejo otra muestra metálica de una sección escultórica de otro artista. Cualquier espacio, obra de otro artista, textura, cobra otro significado si la fotografiamos con un encuadre diferente. 

Basada en la obra de un escultor se convierte en la obra de un fotógrafo que selecciona y por ello crea otro concepto de arte. Sin ninguna duda la escultura es de un artista determinado, pero ahora no estamos viendo una escultura sino una textura, una fotografía modificada. Algo totalmente diferente que incluso no podemos saber si se ha modificado de color, distorsionado, manipulado hasta crear lo que vemos ahora.

Todo lo que nos rodea, envuelve, está delante de nosotros para ser observado y en el momento que lo separamos y abstraemos de su propio entorno y realidad se convierte en “otra cosa” diferente.

Alguien ha llamado a alguien: Pataculo

La vida está llena de insultos, pero algunos son curiosos e incluso graciosos. ¿Quién osa llamar a quien "Pataculo"? Creo que es un pez pero no tiene sentido llamar a alguien con un insulto calificativo pataculo. En fin. Será mi ignorancia.

Las sandalias de un trabajador cansado

No es fácil explicar lo que nos lleva a realizar una fotografía u otra. Nos quedamos observando algo, lo encuadramos con nuestra mirada, creemos que va a funcionar y disparamos. Nos gusta. Luego es posible que con el tiempo nuestra forma de observar una imagen haya cambiado y lo que en un momento nos pareció interesante se queda abandonado por aburrido.

Pero en cambio otras veces sucede lo contrario. Al llegar a casa observas lo fotografiado y no te produce lo mismo que cuando disparaste. Y lo dejas olvidado. Pero con los años o meses aquello que no te decía nada, vuelve a recobrar vida, habla otra vez y te transmite sensaciones. 

Esto nos lleva a la clara divergencia entre espectadores. Si a nosotros nos sucede esto con nuestras propias imágenes, qué no le supondrá a los que simplemente miran lo que les mostramos. 

Pues sin duda habrá personas que les diga algo… a otras no les dirá nada y a los que les guste, a unos lo será por unos motivos y a otros por todo lo contrario.

La imagen que os dejo arriba fue un descarte de hace una década larga. Un nada. Ahora la veo y me han gustado la suma de las sandalias en el pozal y el garrafón de agua. 

¿Unas sandalias de pescador? ¿Un descanso para los pies de guerrero? Os voy a decir un secreto. Son las sandalias de un trabajador de circo. 

El postalismo ha muerto. Viva la fotografía normal

Hay postalismo en esta imagen, esa costumbre ya vieja de darle color en exceso, de llenar los cielos de nubes, de mostrar paisaje unido a un detalle excesivo. Esta imagen tiene 20 años y nos muestra una estampa clásica de aquellos años, incluso de antes de esa década. Una fotografía de recuerdo.

Henri Cartier Bresson y su forma de retratar la vida

A la calle se puede salir a buscar fotografías como Henri Cartier Bresson, esperando que la vida nos sorprendiera trabajando. Este maravilloso retratador de vida sabía mirar y cazar, nos ofrecía sus miradas bien escogidas y llegábamos a creer que aquello era puro teatro. Y lo era, era el teatro de la vida, era la realidad, cazada y mostrada. Sabía encontrar el momento, “su” momento, y esperaba a que este sucediera. La vida se mostraba, pero él se encontraba allí, en ese instante.

Durante todo el siglo XX el francés Henri Cartier Bresson fue el fotógrafo del reportaje, del instante, de la composición y del mensaje desde la naturalidad más absoluta. ¿Siempre era así de casual el instante? Pues posiblemente no siempre, pero una vez que se logra la profesionalidad y el respeto, todo parece lógico y sencillo.


Los ventanucos que gobiernan nuestras vidas

Un ventanuco se diferencia de una ventana en el nombre. Y a veces en su tamaño, pero no siempre. Un ventanuco es una ventana muy usada, de las de asomarse más que de las de ver, más de las de dejar que entre lo de fuera. Un ventanuco no tiene porque dejar que la luz penetre, puede ser oscuro. De hecho casi todos los ventanucos son estrechos y oscuros. Cada vez hay más ventanucos gobernando nuestras vidas.

Reflejos que molestan en la belleza

A veces nos reflejamos en nosotros mismos. Y esos reflejos no siempre son para añadir belleza. A veces molestamos, ocupamos un espacio que no nos corresponde. Todo podría ser más bello sin nuestra presencia. 

Velero de velas y humo. Religión de luz vieja

Las diferentes religiones siempre emplean los mismos iconos para hablar con los Superiores. Velas, luz, humo, oscuridad, silencio, signos clásicos. Este espacio cristiano pero no católico recoge la idea de que para hablar con Cristo nada como las velas. Luces viejas en un mundo que creíamos nuevo.

Fotografía del aeropuerto de Zagreb. Casi asfixiante

A veces la fotografía tiene la obligación de remarcar lo que vemos, de intentar transmitir la misma sensación que estamos viviendo mientras observamos. Y esto es lo más complicado. Sobre todo en arquitectura o en arte. 

¿Cómo podemos transmitir con una simple fotografía plana lo complejo de un escenario en relieve que inspira grandiosidad a la vez que casi agobio por su envolvente?

Había que recoger referencias de tamaño, demostrar que todo el techo casi asfixia a los elementos de la enorme sala o del largo pasillo, pero además transmitiendo volumen y tamaño real. Con un gran angular extremo es más sencillo, pero no siempre se tiene a mano. 

Había que tirar de perspectiva y sacar el techo que casi apabullara la totalidad de la fotografía.

La violinista que me tocó el corazón con su música

Muchas veces una imagen no dice nada a quien la contempla y mucho a quien la ha realizado. Podemos convertir en fotos familiares las que se han realizado a objetos, personas, paisajes que no son familiares pero reflejan un momento importante, una escena vital, parte de un tiempo vivido. 

También en estos casos hay que acompañar la fotografía de "algo" especial, para que además de recordar el instante cazado, nos lleve hacia la sensación vivida.

Esta imagen la tomé con un teléfono en un restaurante de Croacia con malísima luz creo que negra. Nunca me habían tocado el violín tan cerca, con tanto cariño y mimo, rodeándome de una música clásica que me transportaba a otros cuartos oscuros de laboratorios fotográficos, donde la música clásica me acompañaba en la oscuridad. 

Ella, muy amable, aunque habló conmigo nunca supo que su ARTE había logrado mover mis recuerdos viejos. La música se merece un espacio en nuestros recuerdos y ella ya sabe ocuparse en llenarlos. La artista violinista simplemente hace de vehículo. Por eso hay que recordarla con una imitación a cuadro al óleo, para que viajen juntos la música, la fotografía y la pintura.

Lugar para matar muriendo

¿Cuántos disparos desde aquí? ¿cuántos impactaron contra otras personas? Desde aquí se miraba a la muerte observando la vida. O se miraba a la vida, deseando la muerte.

Hasta dónde puede provocar la basura un cariño especial?

¿Hasta dónde puede provocar la basura un cariño especial? Nadie se queda mirando con detenimiento la basura, pasa desapercibida, la odiamos, nos molesta. Pero existe. La basura tiene vida propia, la que le otorgamos nosotros. En realidad nosotros somos basura. Creamos la basura y es nuestro propio hijo, nuestra creación que luego no queremos observar.

Así que… tal vez por eso os dejo un poco de basura pegada en la pared, pues es de todos nosotros.



Queca Campillo y sus periodísticas fotografías

La fotoperiodista Queca Campillo se nos fue muy pronto, cuando todavía tenía muchas fotografías que contar. Una de las primeras mujeres que se adentró en el periodismo fotográfico, supo retratar el periodo de la Transición en España como nadie, por diversos motivos. Su cercanía a las zonas de poder, su edad muy similar a a los protagonistas y su capacidad para saber estar y mirar.

Es otro ejemplo de fotógrafa reportera que sacaba al personaje un sabor especial, atrapando sus momentos “distintos” para mostrarnos otra mirada de la que nos creíamos habitual de cada uno de ellos. 

La relación de Queca Campillo con todos los personajes políticos de aquellos tiempos era cercana y eso le valía poder estar en esa primera línea a la que muy pocos se permite llegar, por si algo de lo que allí sucedía no era publicable. En cambio sí obtenía esas miradas personales que convertían a los personajes en personas. 

Si observamos en la imagen de arriba la mirada de "pillo" de Aznar, entenderemos bastantes cosas de la mala relación que se decía había entre el Rey Juan Carlos y José María. ¿Quién parece mandar en esta fotografía?

Una calle normal de Zaragoza, donde todo parece normal

Nadie sabe bien dónde está la normalidad, incluso muchas veces parece esconderse, disfrazarse. Es como si le diera vergüenza aparecer ella sin motivo aparente. Un señor se sienta a rezar en voz alta mientras sujeta con una mano un palo largo con flores, mientras a su vera pasa una monja vestida como antaño en una mañana de mucho calor. Todo normal.

Mujeres deportista que engañan van de corto mientras la monja suda por dentro pues el calor es el mismo para todos. ¿De verdad es normal tener a un señor sentado mientras recita la Biblia y con las mangas de la camisa bajadas? ¿Hasta dónde sudará la monja? ¿Todo es normal?