Siempre nace vida nueva, aunque no queramos

Nacer es una obligación que marca la propia vida. Podemos no querer nacer pero siempre hay un mecanismo mayor que nosotros mismos que continúa con el crecimiento espontáneo. 

Tan solo podemos interactuar sobre el qué queremos que nazca. Una cosa o la otra. 

Hasta que se nos escape nuestra propia importancia para intentar dominar el ambiente.