Las fotografías del lugar siempre salen tristes

Nunca es fácil la guerra. Nunca es gratis. Nunca es sin sangre. Nunca dura poco. Esta pared está en la fortaleza de Srđ, a las afueras de Dubrovnik, y muestra las heridas en el cemento de balas y bombardeos. Nunca sabremos si delante de cada bala había una persona atravesada. Los odios siguen allí encerrados. Las fotografías del lugar siempre salen tristes.